El último post

Si la anterior entrada era El último spot, alteremos un poco un par de letras para que salga El último post, palabra ésta que digo mucho, post, y que un amigo me reprocha a menudo. Yo le echo en cara lo mismo cada vez que pronuncia su palabra fetiche: CGPJ. No sé que es peor, ciertamente.
El último post, amigos. El último post, amigos Molusco, El Patio y Contenedor Amarillo, auténticos lectores fieles que dan sentido, último y primero, a esta barraca cibernética que va cogiendo años. ¿Envejece como el buen vino? No lo sé. Ultimo post del año, ¿último post del siglo?

Lo pensaba hace un rato, sentado en la taza del váter. ¿Y si canceláramos blog? Noooooo, dirán aquellos cuatro que me siguen. No pienso hacello, la verdad, algo me espolea a seguir, como me gusta decir, "pensando en blog". Desde que empecé en Blogger, enero de 2009, han sido 295 posts, no está mal.
Pero no sabe uno si gana o pierde con ello, porque en estos asuntos literarios no sabemos al final nada. ¿Compensa, no compensa? Te vuelve raro, te vuelve normal, feliz, infeliz. Ni zorra. Gracias al invento he conocido a gente, y hay gente que me ha conocido más como soy, o como debo de ser, si es que estas líneas reflejan realmente lo que es uno, que todo es muy absolutamente relativo. En cualquier caso, eso está bien.

Precisamente una de estas personas cuya relación se ha estrechado vía blog, me decía que me veía como un ser "apesadumbrado". No sé muy bien qué quería decir, si lo dijo en coña y si realmente es que esa imagen proyecto. Recuerdo un comentario de un conocido, en un restaurante chino, hace años: "Vosotros, los tristes". Como si tratara de una categoría especial: los ingenieros, los científicos, los jueces... y los tristes.

Desde luego, nunca me he sentido identificado en tan gruesa etiqueta. Discrepo. Coqueteé con los sentimientos trágicos de la vida, y con las rumias hoscas de tipo barojiano, pero siempre he intentado huir de esas derivas, de esas, me encanta esta palabra, derrotas. Tampoco diré lo contrario, "soy el tío más feliz del mundo". Tengo la receta, ojo al dato; basta con ponerse un día con las manos en farina. Otra cosa es que quiera.

Toma ya.

Pero volvamos a la pregunta retórica del principio: ¿el último post? ¿Cabe en esa receta de la felicidad, felicidad, por supuesto, sostenible, como me gusta decir ahora, en plan políticamente correzto, la literatura? Tiene mi hermano un libro en su biblioteca de título inquietante: Piensa menos, vive más, de un tal Pere Portero. El exceso de literatura, de lecturas, la hipertrofia cerebral, uhh, es jodida. Pero, ¿dónde está el equilibrio? Lo delicado del asunto literario es que a veces lo malo es bueno. Estar triste, apesadumbrado, melancólico, puntúa. Te predispone a escribir. Eso dice el tópico oficial, y puede ser cierto. Me dijo Andrés Trapiello, verano de 2007, que él necesitaba una melancolía moderada, sostenible, para escribir. Como una melancolía con un buen chorro de leche condensada. Es posible.

A mí me pasa que si no tengo una extraña fe en mí, en lo que leo, en lo que veo, en lo que soy y seré, no me sale ni una palabra. Si no hay una colisión de tipo entusiástica, aunque rodeada, si queréis, por moody waters varias, no sale nada. Pienso en José Luis Sampedro, activo a sus noventa y pico, y su Escribir es vivir, de título tan elocuente como el del Pere Portero. Y puede ser cierto, bien aplicado, lo de escribir es vivir. Huyendo del rollo agazapado, de la actitud espectadora, fisgona, culona, y del contar lo que hacen los otros como con el morbo de lo no vivido. "En el momento en que sólo fuera escritor, dejaría de ser escritor", dijo Camus, y yo digo óle.

Escribir nos hace vivir no una vez, sino dos veces. Cuando vives, y cuando revives sobre el papel, y eso es doblemente placentero. Un papel que bien podríamos llamar higiénico, el de la literatura vista así. [Si algún día me pagan por dar una conferencia chapa en cualquier caja de ahorros de provincias, la titularé así El papel higiénico de la literatura. Me buscaré a los de Scottex como espónsores.] Quizá no sea muy higiénico, como advierte Camus, pasarse todo el día entre papeles propios, contando tu vida y la de los demás, inmerso en ese oficio para algunos siniestro, para otros el más penoso del mundo, para otros domésticamente épico, que es escribir.

En la mesura está el éxito. Y a mí escribir me ha ayudado, por ejemplo, a meter las fauces en la sociedad cubana más profunda de un modo que sin el acicate del rollo escribiente jamás habría hecho. Eso me llevo, entre otras cosas, del 2009 que termina, viajes literarios como ése, cuyas impresiones aún ando a medio redactar. Pero escribir, y metamos ahora, por cubano, al amigo Pedro Juan, es una cosa que, aunque pringada de sentimientos, es demasiado racional, se hace finalmente con la cabeza. "Escribir cansa", pero, coño, también nos realiza, y nos da sentido a las cosas y todo eso. No el hecho de escribir, sino el hecho de hacer lo que creemos, humildemente, que debemos estar haciendo. "El fin último de cada ser humano es llegar a ser quien es", dice Nietzsche. Y según Contenedor Amarillo, todos somos entrenadores de fútbol y escritores, así que no se puede andar mareando la perdiz mucho tiempo.

Espinoso equilibrio, la verdad, éste, y vaya chapa que estoy soltando, pero es que acabo de tomarme un café (americano) y es el último post del año. Muchos de los que nos quieren intentan alejarnos, o no se matan por acercarnos, a lo de producir libros. Lo cierto es que no dan un puto duro, los libros, y ese sí que puede ser un motivo de desdicha, me temo. Otros, más osados, nos animan, al principio con la boca pequeña, luego ya más seguros, a seguir. Ambos comparten una cosa: no quieren nuestra amargura. Pero para evitarla, ay, toca pasar por el túnel de Nietzsche, e intentar ser quienes somos o al menos, quienes creemos que somos. ¿Somos realmente lo que somos? ¿Soy yo, realmente, el náuGrafo digital? Ceci n' est pas une pipe? ¿Cómo seré yo, cuando no sea yo, cuando el tiempo haya modificado mi estructura? (Á. Glez.)

¿Cómo seré yo cuando no sea yo, cómo serás tú, como seremos nosotros, ellos, ellas, los de aquí y aculla? ¿Creeré en los Beatles, en Buda, en Elvis, en Kennedy, en ti, en mí, en ,en Yoko and me? ¿Creeremos en el arrealismo? ¿Cómo seremos nosotros todos de 2010 a 2020, de los treinta a los cuarenta, en mi caso? ¿Felices, tristes, felizmente tristes, tristemente felices? Ser feliz todo el rato, como el tipo que me decía aquello en el chino, me parece bastante triste, por cierto.

Por aquí seguiremos publicando, posteando, a un ritmo que ya se verá. Escribir cansa, recuerda Pedro Juan, y también hay que ser un poco gato callejero, dejar el cerebro un poco en paz, un poco en barbecho, un poco a otra cosa. Es higiénico. Además, quizá no seamos tanto eso que creíamos ser. Quizá todo sea más complejo, a pesar de que a veces nos etiqueten, nos taguéen, zas, sin posibilidad de réplica, disensión ni matiz poliantropomórfico.

Yo de momento he vuelto a las lentillas. Aunque me he comprado otras gafas.

Feliz año y gracias por estar ahí y aguantar mis rollos.

Comentarios

  1. Menos mal que te sigues haciendo preguntas, de otra manera ya habrías cerrado el chiringuito.
    Que en el que viene sigamos posteando como si lloviera.

    Feliz año, querido náugrafo.

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  2. Qué alegría tu comentario, amigo David. Espero sigamos haciéndonos preguntas, y tomándonos delic-iosos mojitos a la nuestra salud.

    feliz año

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  3. Bueno, bueno, muy buena esta torrentera de reflexión creativa para acabar el año. En 2020 que nos veamos, y que podamos brindar por la vida como, seguro, lo hacemos ahora.

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  4. Pues muchas gracias, D. náuGrafo. Mis mejores deseos de felicidad también para Vd. en este año que ahora comienza y, ya de paso dado el tema del post, mis disculpas por hacer (aparente) caso omiso a sus amistosos y enternecedores apremios al abandono de mi parálisis bloguer. Aun no me he rendido del todo. Quien sabe…

    ¡Ah…! Y ya comentamos una vez que no es lo mismo “fieles lectores” que “fieles comentaristas”. Por experiencia propia, sé que es mucho más atrayente para un bloguer la segunda categoría, por supuesto, pero eso no quiere decir no exista también la primera. Por principio, mi lector RSS marca un reluciente “cero” en los post pendientes de leer a los que estoy suscrito, y sus andanzas naufraguiles (¿naugrafiles?) son, como sabrá, unas de las más añejas.

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  5. Gracias a ti Carlos, que en cuanto a fidelidad y decanía (?¿) te llevas todos los maillots, joer, passe passe le temps.. ahí estaba don Quintín Echevarría.. que tiempos que tiempos...

    Tienes razón, lectores son todos. Pero no sé, ser lector y comentar es como ser más lector, ¿no? Como ser ciudadano y votar, como ser amante y besar. Así que, ya sabe, ya sabe.
    abrazos

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  6. Vaya, me he quedado sin palabras ante tanta reflexión sobre la Escritura, Escribir, Escritor, tristezas/melancolías, "vosotros, los tristes", alegría/felicidad...
    La felicidad también cansa, por eso existe la melancolía. La existencia de los antónimos no son mera casualidad, vaya.
    Mi única experiencia como escritora (¿puedo considerar mi blog como esa parte de mí que necesita expresarse así, mediante la escritura, por tanto también es otra manera de sentirme escritora? Sí lo consideraré así, estonces es una segunda experiencia), decía, la viví hace tres inviernos, con un premio a un relato breve en un concurso literario en una villa de una localidad cercana. Económicamente la cosa dio para una cena en el Miami y poco más (ratifico eso de que como no se case usted con la Infanta Elena, ahora que ¡al fin! es libre, me temo que en ausencias de grandes premios, profesar tal dedicación de vida no da para mucho), pero voy al "sentir" de aquella experiencia, a la comunicación telefónica del premio, a la enhorabuena y "oye, nos ha encantado tu relato", a ese henchirse por ese humilde reconocimiento, pero, joder, alguien ajeno a la familia y a los amigos te dice que vales, que hay un estilo, que has sabido cuajar algo que merece ¡un premio!, ¡bien, coño, bien! Para alguien cuya profesión y estudios nada tienen que ver con la escritura aquello era un logro, algo que salía bien de manera innata. Y sí que es cierto que aquello salió desde las tripas, desde el desgarro y la tragedia vivida, desde ese estadio melancólico y triste...
    Pero si le sirve de algo le diré (ahora en tono de humor, pero sinceramente), me gusta cuando se pone usted tristón y sentimentaloide, me gusta cuando un post se convierte en un streptease, aunque los suyos nunca llegan a ser integrales (entiéndase la metáfora, que aún no he brindado con champang), pero no se imagina lo que me he reído con algunos otros, ejemplo, aquel kiosco desaparecido misteriosamente (con ancianita incluido) y su misteriosa aparición), esos otros sobre arrealismos son tan arrealistas que por cojones, y porque usted se empeña, el arrealismo existe... No me extiendo más, señor Laporte, qué quiere que le diga una incondicional, pues que tenga usted a bien escribir y postear desde donde le salga, desde la mirada perdida por miope con lentillas, como desde la razón, pero siempre desde usted mismo, please.
    Feliz 2010 a todos ustedes.

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  7. Muchas gracias, doña Patio. Y, bueno, esta vez me da la sensación de haber enseñado un poco la rabadilla; a veces uno se envuelve en palabrería, y el strip tease queda más confuso, pero esta vez, es extraño, me quedó un regusto raro. Los últimos posts, son asi, como todo el mundo sabe.

    Un abrazo y gracias por la intensa y fiel participación. Y me despido diciéndole:

    El arrealismo va a chllegarrrlrl.

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  8. Feliz entrada de año, Eduardo.
    Un abrazo.

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  9. Llevo muy poco tiempo en este mundillo bloguero y este rincón ya se ha convertido en un lugar por el que me suelo pasar asiduamente. El problema es que debido al alto nivel cultural que veo tanto en los posts, como en los comentarios, muchas veces me da casi vergüenza participar por nos estar a la altura. Es que da gusto lo bien que escribís y os explicáis.
    Feliz 2010!!!

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  10. Tengo conexión, tengo conexión!!!

    Oseasé, que he podido llegar a tiempo y felicitarle el Año Nuevo antes de que llegue aquí (porque a otras partes ya lo ha hecho).

    En cuanto a la Yoko, ándese con cuidado.

    Saludos

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  11. Viva la conexión!!! Ángel, feliz Ano Ñuevo (metacoña propia) y última felicitación de todas, apago el portatil y me alejo de mundos virtuales hasta 2010. Como que saludos?? Abrazos, hombre, abrazos!!! jaja

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  12. Feliz año, Bernardo.
    Feliz año, Fernando.

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  13. Buena entrada de año, Eduardo.

    Un saludo, JS

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  14. ¿Y qué vamos a hacer si no sabemos hacer otra cosa? ¿Meternos a contables a estas alturas de la vida, o a lampistas o a tiburones de los negocios, a gogós, a polcicías de tráfico, a jodidos asalariados con jefe, con jefe de jefe también, en una sala con mil mamparas y en cada una de ellas un número con traje y corbata y pantalla plana y teclado ocho o diez o doce horas al día para tener una hipoteca dos hijos y un coche al que siempre le falla la misma puta pieza, joder... una y otra vez y que nunca está en garantía? ¿Y para qué? ¿Por pasta...sólo por la pasta? ¿Hacernos jodidamente convencionales sólo porque todo cristo ha montado una vida en la que nos quieren hacer actores secundarios para que la máquina no se pare, para que la farsa siga su función matinal, para que el oscar al mejor principal actor se lo lleve siempre el más buitre, el más salvaje, el que siempre ha estado dispuesto a putear a todo dios con tal de seguir el ascendiendo ? Yo ya lo he probado, y juro que incluso intenté ser un perfecto hijodeputa, por hacerme invisible entre tanta mierda, fluir como uno más, pero no pude... tener tripas es lo que tiene, que se suelen revolver mucho y no te dejan dormir por las noches, aunque te bailen los ceros de más en la cuenta corriente y puedas cenar caro. El otro día en una entrevista de trabajo me dijo un tío que buscaban a alguien agresivo, casi violento, con un único objetivo: el objetivo, y me sonó como a un conductor de un quitanieves a toda hostia por la calle preciados a las siete de la tarde... más o menos le dije que era un impresentable y que si lo que querían era un matón que fueran a buscarlo a la peli del Padrino. Me miró incrédulo, me levanté, recogí mi abrigo y me piré de aquel despacho con olor a pies... y tan contento. Eso son para mí actualmente los lujos que no los pagan ni todas las extras del mundo.


    He aprendido a ser un espartano, casi un monje, y a renunciar a cada vez más materialidades, al peluco caro que da la hora como los demás, al coche potente que te ahorra una hora de viaje de Pamplona a Madrid, a los trajes que dan asco y a los zapatos que meten ruido, clon-clon-clon, por las terminales de aeropuertos de ciudades que ni ves. Tristes dicen... ya llegarán algunos a la jubilación y entonces hablamos de tristezas. Yo soy el triste más feliz del mundo... y fíjate por donde que después de un montón de años con lentillas estoy esperando a ir al oculista para volver a llevar gafas... jajaja.


    ¿El 2020? Para el 2060 con un poco de suerte todos calvos, o casi todos, y entonces de nada habrá servido ser lo que no se quería ser... lo otro tampoco, pero al menos nos lo habremos pasado como queríamos pasarlo.

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  15. Lo mismo te deseo, Justo. Buena entrada y buenas 'entradas', como siempre, en el blog.

    Contenedor, tu reacción ante ese mamarracho fue ejemplar. Oleoleole. Te deberian nombrar parado del mes, El Parado con Valores. Ponme a tus pies de tu señora. jajaj, qué bueno.

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