Caso Tertsch: la violencia (y el alcohol) engrenda violencia

He visto en Telemadrid, en falso directo, el insólito editorial televisado de Hermann Tertsch desde la cama de un hospital madrileño, donde se recupera del presunto patadón que le dieron hace unos días en un bar de la calle Almirante, y que le produjo rotura de costillas, encharcamiento de pulmón y edema en un costado. Lo cierto es que con ese parte de lesiones, el paciente se encontraba en muy buen estado, a juzgar por las imágenes que hemos visto. Espero que se recupere pronto y lamento el triste suceso.

He visto con algo de morbo malsano el editorial, que constantemente 'vendía' Ernesto Sáenz de Buruaga en Madrid opina. Me ha sorprendido ver el escaso o imperceptible síndrome post-agresión con el que ha aparecido Tertsch, que se ha mostrado tan incisivo, apocalíptico y faltón con el Gobierno como siempre. No digo que tras una paliza tan lamentable y condenable como la que sufrió uno tenga que atemperarse, pero es humano y lógico que eso suceda. En el caso de Tertsch, la mala bilis habitual no sólo no se había mitigado, si no que me ha parecido incluso más cruda de lo acostumbrado.

No he podido retener, medio flu que ando, las frases aceradas del convalenciente Tertsch, que hablaba con ínfulas de presidente de república inventada en el discurso de Navidad. Pero, vamos, la violencia contenida en cada una de sus frases, en esa garganta desgastada por los malos hábitos, era palmaria.

La violencia (y el alcohol) engrendra violencia. Aunque no sea causa indirecta ni esté probada, la violencia que rezumaba la parodia del programa de Wyoming, ridiculizando las tristes declaraciones de Hermann Tertsch en las que se ofrecía a matar a diez o quince miembros de Al Qaeda por liberar a los cooperantes secuestrados, esa violencia de El intermedio, digo, puede haber desencadenado el patético patadón del garito de la calle Almirante. Wyoming debería pedir algún tipo de disculpas, opino.

La violencia que transmite cada noche Terstsch, desde su tribuna pública, ha provocado, me temo, esa violencia que ahora le tiene en el hospital.

Los excesivos hábitos nocturnos de Tertsch (yo mismo le he visto en bares como La Fábrica de Pan y hace pocos días unos amigos se chuzaron de lo lindo en su compañía, hay fotos del feliz momento) le provocan, opino, una violencia verbal que se traduce en ese sesgo tan vitriólico que cada día ofrece la cadena pública en Diario de la noche. La violencia (y el alcohol) engendran violencia, y no me parece sano que una cadena pública como Telemadrid dé pábulo a esas conductas. Le recomiendo a Tertsch o a algún directivo de la cadena madrileña la lectura de Ejemplaridad pública, el reciente ensayo del filósofo Javier Gomá.

"Volveré en enero", ha dicho Tertsch desde su cama, en actitud retadora, desafiante, completamente chulesca. Miedo me da.

Comentarios

  1. Hombre, el patadón no parece que sea presunto. Si acaso las explicaciones/justificaciones/causas próximas y remotas que, en uno y otro sentido, se barajan.

    Este país se está inundando de mala baba, de todos los colores y sabores. No hay más que echarle un ojo a las líneas de comentarios de lectores en las ediciones digitales de los periódicos. La gente sale a la calle con la inyección de bilis puesta.

    Veo que tomas consciencia de los peligros de la noche. ¿Acaso estás planeando tu retirada?

    Saludos
    Rosie the Riveter

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  2. ¿Por qué 'Caso Tertsch'? ¿Por las contusiones padecidas o por el periodista en sí? ¿No deberíamos titularlo 'Caso Telemadrid'? Me parece todo esto tan lamentable. ¿Pero qué está ocurriendo? Desde provincias, desde mi atalaya en Valencia, el caso de Telemadrid no me resulta extraño.

    Desde luego, sr. Laporte, creo que tiene razón: debería ser de lectura obligatoria 'Ejemplaridad pública'. Yo estaba barajando la posibilidad de comprarlo: me interesa el tema y me interesa el autor. Ahora, usted me ha empujado.

    Saludos, JS.

    P.s.: ¿Hay alguna posibilidad de ver esas imágenes de Telemadrid, sr. Laporte?

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  3. Ese tipo de periodismo y ese tipo de periodistas me parece despreciable, como me parece despreciable la crítica desde el mal gusto, desde la ordinariez.
    Uno de mis compañeros de viaje es forofo de Jimenez Losantos (a Dios gracias que ha desaparecido de las mañanas de la COPE y ya no me indigesto). Sus ataques eran una auténtica provocación a la revelión y a la respuesta violenta. Porque entre la crítica sarcástica, mordaz, e incitar a ciertos poderes a la sublevación hay un abismo, es como hacer apología del terrorismo.
    Creo, también, que ciertas cabezas que procesan información muy malamente, ante este tipo de individuos lanzando tales mensajes subliminales, se envalentonan, salen a la calle con el bate de beisbol en el bolsillo que yo no sé ni cómo les cabe, y pasa lo que pasa.
    En fin, que uno puede decir lo que quiera y lo que piensa a cerca del gobierno, de la oposición o del infeliz de Llamazares, pero hay que saber decirlo.
    PD: de todas formas es que telemadrid es la hostia, (lo veo alguna que otra vez los días de guardia porque territorialmente estamos más cerca y se ve esta autonómica), sólo le falta el NODO con Esperanza Aguirre de punta en blanco para arriba y para abajo.

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  4. Rosie, digo 'presunta' porque tampoco está tan claro si fue patadón o fueron varios, si fue enzarzamiento, si hubo paliza, o qué paso.

    Justo, pongamos que 'el caso Tertsch' entraría dentro de 'el caso Telemadrid' que es todo un caso, lamentable caso de lo que todos ya sabemos. Me han pasado el enlace al vídeo, ahora lo subo.

    El Patio, es cierto, HT me recuerda cada vez más a FJL. Deberían, insisto, hacer con él lo que la COPE. Y eso que la COPE no es pública, y a pesar de todo lo hizo (por coherencia con su identidad católica, más que nada, que ya es que aquello era insostenible).

    Qué paciencia, por cierto, tiene Ana Samboal que, por otra parte, me parece que lo hace bastante bien (dentro de la línea y el guión marcados, obviously).

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  5. A ti (ya nos tuteábamos, no?), por tus visitas.

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  6. Ves cómo funciona, Edu?

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