Bz

No es mi día de suerte. Eso me pasa por madrugar. Tiro el café en la cafetería, me muerdo la lengua (literalmente) hasta casi el desgarro (exagero) y luego se va la luz y pierdo un post, último post, que me estaba quedando curioso. Qué pereza da reescribir lo que habías escrito y eso que, perro viejo, había guardado lo escrito en un bloc de notas, pero claro, no esperaba un apagón asesino.

Da pereza reescribir porque es escribir de falsete. No es una primera escritura, espontánea, sino un reandar lo andado que es todo menos auténtico. ¿Qué contaba en ese post que jamás volverá? Pues hablaba sobre la racanería del pueblo chino. Del pueblo chino femenino. Y me preguntaba aquello de que si vemos dos moscas con seis patas podemos colegir que todas las moscas tienen seis patas. Luego decía que si había algún filósofo en la sala, para que me recordara si ese era el método inductivo o deductivo. Luego daba detalle de esa racanería que he sufrido en dos ocasiones:

1ª: Hoy, al tirar el café. Para quitar hierro al asunto le he dicho a la encargada asiática que no se preocupara, que ya pagaba yo el segundo café (cuando todo el mundo sabe que si hay una cosa sin apenas coste es un café, agua, granos comprados a granel y un poco de leche, comprada también a lo bestia). Total, que la señora china me ha cobrado el segundo café.

2ª: El otro día fui a comprar comida china para llevar, a El Rey del Tallarín, c/ San Bernardino, Madrid. Me costó 10,06 euros y tenía dos billetes de diez para pagar. ¿Dónde está toda calderilla que odiamos cuando más la necesitamos?, me preguntaba, en el post perdido. La empleada china me tomó los dos billetes y me devolvió 9,94 céntimos, de los que no dejé nada de propina, faltaría más. Me proveyó, eso sí, de una gran cantidad de calderilla que, no obstante, no necesitaba, porque en mi casa si algo tengo, aparte de salsas, es calderilla almacenada. Ganó seis céntimos, pero perdió un cliente. Y mi venganza servida en chungo plato frío: No vayáis a El Rey del Tallarín.... tomatomatomatomajódeteeeeeeeeeeee. (JJAJAAAJAJ)

(Y hablando un poco de todo, decir que el Defensor del Pueblo me respondió sobre mi denuncia en torno al garrafón, y que mi plataforma en pro de unas cañas bien tiradas en Pamplona logró una honrosa mención en Diario de Navarra [hacia el final de articulito]. El PPC, poco a poco, como no podía ser menos, avanza.)

En el post que perdí, hacia por esta zona un viraje hacia temas más serios, por aquello que esta es la última entrega de la tercera serie del proyecto Macropost. Hablaba de mi reciente cierto desapego hacia la información, hacia las tertulias de radio, hacia los bloques monolíticos de la prensa, hacia los teletipos que nos pegan con insistencia los diarios onlain. Denunciaba esa cosa del estar informado por estar informado, que llega a saturar y a llenar la cabeza de un ruido del que no sale nada bueno. Ahora sólo escucho la emisora en inglés de Vaughan Sistems, clases de inglés gratis y a cualquier hora. Muy recomendable.

Mi idea era reflexionar, muy vagamente, sobre la idea del progreso humano. Sobre una cosa que dijo JA Marina en la charla del otro día en el CBA, sobre que el ser humano necesita, y así lo ha demostrado, ir siempre más allá, hacer las catedrales más altas, los coches más rápidos, las nóminas con más ceros. Aquel citius, altius, fortius que, en el fondo, para mí que sólo nos ha traído calamidad. Por eso no me gustan las torres Espacio, como no me gusta la lucha por el skyline más hortera que se traen en Dubai (muestra muy interesante pinchando aquí).

Fermenta en mí la idea de que el mundo sería mejor si hiciéramos justo lo contrario a lo que predica Sarkozy, con sus obras y acciones. Si nuestro camino de perfección, siempre presente, rehuyera ese derrotero de gallito de corral, si nos empeñáramos no en llegar más alto, sino en llegar más al fondo, en cobrar menos pero ganar más. Aportar nuestro pequeño granito de arena hacia un progreso horizontal, más allá de zanahorias con palo y burro. Más allá de esta vigorexia laboral coñazo en la que nos movemos, más allá de esta conquista de la pura nada hacia la que se nos ha dirigido durante los últimos quinientos años, y que nos deja una presión en la nuca, en las gargantas, en los hombros, contra la que hay que rebelarse con decisión.

Hacer un poco como Robert Walser, autor de los Microgramas, y cito a Vila-Matas (a quien solicité, sin éxito, que me incluyera en su selecta lista de blogs, en un feo y antiwalseriano gesto arribista):
He admirado siempre de Walser la extrema repugnancia que le producía todo tipo de poder y su temprana renuncia a toda esperanza de éxito, de grandeza. Siempre admiré su extraña decisión de querer ser como todo el mundo cuando en realidad no podía ser igual a nadie, porque no deseaba ser nadie, y eso era algo que sin duda le dificultaba aún más querer ser como todo el mundo.
- -

PD: Voy a dar un poco de tregua y me cojo unas breves vacaciones de blog.

Comentarios

  1. Es cierto, oiga, qué coraje da cuando lo cuajas redondo (redondo para ti, claro) y te la juega la torpeza o el puñetero ordenador y a hacer puñetas todo. Yo desisto de volver a intentarlo porque ya no es lo mismo, queda insustancial y con una pérdida de fuelle irrecuperable, opto por irme a dar una vuelta para que se me pase el cabreo. Sucede lo mismo cuando vas en el coche y te viene la expresión del pensamiento al que andabas dándole vueltas y ahora aparece así, tan preciso, tan clarividente, tan exacto, y a ver dónde paras para escribirlo si estás en línea continua, después viene una curva con cambio de rasante, no llegas ni un puto boli a mano y ni tan siquiera un clines de papel aunque sea usado para escribirlo. Te lo repites, intentas memorizarlo, estás deseando llegar a casa para escribirlo y cuando entras por la puerta ya no hay manera de hilar aquello... en fin.
    Se ha marcado un post estupendo y eso que lo recogió con escoba.

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  2. ¿Qué... te habrás quedado a gusto, no? Jajaja...

    Me he comprado el premio Herralde... y el arranque es flojo y malo, como cutrillo.

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  3. A gustico, la verdad. Esto de escribir tiene mucho de 'deposición'. A mí el que me da morbo es del Muñoz Molina, 'La noche de los tiempos'. Casi mil páginas (y eso que odio los novelones largos), pero no sé, puede ser una experiencia.

    Del libro de Gut. Aragón (con el que me topé nada más entrar a lo del Festival Eñe) tengo la misma sensación, cuando leí el arranque. Como un Angel González wanna be que no sé, no sé.

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  4. No he comprado el de Muñoz Molina porque me han dicho que aquí en provincias no llega hasta mañana. 1000 páginas... si yo por principios no leo nada de más de 350. Bufff, qué peligro

    No sabes cómo me he partido el señor culo con eso de tomatomatomatomajódeteeeeeeeeeeee. Jajajajaja...

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  5. La información continua tiene algo de hipnótico. Seguro que todos hemos escuchado alguna vez una emisora con la fórmula radio-minuto. ¿Y quién no se ha enganchado, dejándola durante horas, oyendo repeticiones casi idénticas de muchas noticias? Si a eso se le añade un tono convenientemente aguerrido, caso de la Radio Minuto de La Habana (no sé si sigue existiendo, sospecho que sí, puesto que muchos periódicos cerraron por falta de papel) la cosa se torna ya sonido de fondo para ejercicios de lavado de cerebro.

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  6. Totalmentedeacuerdoconestepostquejodidoesescribirsinpuntosnicomasmepreguntoporquecoñoelserhumanosiempresequieresuperardemaneraestupidaporejemploconlachorradadelacompeticiondeportivaconeldeseodemasymasbeneficiosconelafandequelasempresascrezcanparaporqueesnecasariocrecerporcrecer???

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  7. Reproduzco, a trozos, el mensaje de Anónimo. Creo que al ser tan largo y sin puntos no lo acepta el programa:

    Totalmentedeacuerdoconestepostquejodidoesescribir
    sinpuntosnicomasmepreguntoporquecoñoelserhumano
    siempresequieresuperardemaneraestupidaporejemplo
    conlachorradadelacompeticiondeportivaconeldeseo
    demasymasbeneficiosconelafandequelasempresas
    crezcanparaporqueesnecasariocrecerporcrecer???

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