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Nunca he sido fan de Barricada. Estuve una vez en un concierto suyo en la plaza de toros de Pamplona, y sentí más de un anti-Síndrome Stendhal. Toda aquella masa enfervorecida coreando No hay tregua como un himno al etarrismo más siniestro. Porque El Drogas y los suyos compusieron aquella canción en su día, y en un ejercicio, creo yo, de instrospección psicológica al terrorista que, ojo, también es persona. Delicado asunto, pero que no se puede entender, ni mucho menos, creo yo, como una apología al terrorismo. Otra cosa es lo que hagan los receptores de esa canción que, al menos por lo que yo vi, en aquel ambientorro de borrokeria pamplonika tan duro, no andaban muy lejos del coqueteo proetarra.

Barricada eran, junto con Tahúres Zurdos, toda la representación cultural que yo veía que se proyectaba desde Navarra, en los ochenta y noventa. Luego llegó, eso sí, Serafín Zubiri. Ah, y Tasio, de Armendáriz. Eso es lo que yo recuerdo.

El caso es que Barricada ha sacado un nuevo disco, La tierra está sorda, de esos que merece la pena comprar. Pagar sus buenos 20 euros por tres años de trabajo y de sensibilización con un tema que aún merece muchas canciones. La memoria de los peor parados en nuestros conflictos más recientes. Al que no le guste, siempre puede mirar para otro lado y seguir jugando a la Play Station en la bajera con la cuadrrrilla y ponerse hasta el culo de porros y kalimotxo. A mí me gusta más mirar al fuerte de San Cristóbal, El infierno de piedra, como lo llaman ellos, ese fuerte que vi todas las mañanas de mi vida desde mi ventana burguesa, sin tener ni repajozorra idea de que lo que allí se había se había gestado, décadas antes. Como lo de los Encuentros de Pamplona 72, pero en más serio. Ah, esa discretería navarrica de guardar las cosicas pa' dentro, pa' no incordiar, qué nervioso me pone.

Curioso comprobar que en esto de la ignorancia supina estábamos todos. "Yo no sabía que a cuatro minutos de mi casa había un campo de concentración", dijo ayer Enrique Villareal, El Drogas, en referencia al Fuerte de San Cristóbal, leo en Diario de Navarra.

Enhorabuena a Enrique Villareal, El Drogas, que dice haberse empollado 78 libros y que ha entrevistado a cien personas para la realización del proyecto. La belleza, una vez más se demuestra, está en el interior. Óle.

Comentarios

  1. Bufff, Barricada. No me han gustado nunca, y me suenan muy falsos. Los últimos que quedaban por subirse al carro. Algo así. Como una moda sin mucha convicción.

    Lo que me intriga de estos tíos es lo bien que les trata siempre el Diario de Navarra. Desde hace como una década es un idilio merengón, merengón. Misterios de Pamplona. Uno más.

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