Sobre 'Mapa de los sonidos de Tokio' (安裝方法:下載後解壓到記憶棒)

Tengo un problema. No sé si soy español, si sigo siendo hetero(doxo), si mi patología tendrá cura. Porque que te guste una peli española y que ha sido pasto de todas las críticas que vengo escuchando por aquí y por allá es para preocuparse. Sí, amigos, es lo que estáis pensando, me gustó Mapa de los sonidos de Tokio, de Isabel Coixet. Con su 60% en japonés, 39% en inglés y 1% en catalán.

Con su padrinazgo rouriano, con su Sergi López hablando un inglés macarrónico, con la voz del viejo tirando a cansina, con su cierta pretenciosidad póetica, con su final demasiado explícito y hablado... Coño, ¿me gustó no me gustó?

No negaré que buena parte de Mapa de los sonidos de Tokio tiene algo de anuncio de compresas. Pero un buen anuncio de compresas, sin caer en esa ñoñería como colegio mayor del Opus. Esto me hace pensar en la receptividad de las mujeres, y en la receptividad de los hombres. Ésta es una peli para gente con receptividad, para verla incluso en uno de esos días. Yo la vi en uno de esos mis días. Apenas había dormido y estaba receptivo. El ritmo demasiado lento no fue un incordio para mí; al contrario, disfruté con esa planificación tranquilona, con ese Tokio con hoteles tan horteras como ridículos, donde se puede practicar el fornicio en una réplica de un vagón de metro con vistas (ficticias) a la place des Vosges y la casa de Victor Hugo.


El mundo femenino destina una gran importancia al detalle, y el mundo de la Coixet es femenino, por tanto es el mundo de los detalles. El mochi que come Ryu, el ruido al sorber la sopa que hace Ryu, la fresca y espectacular carne roja de los atunes recién pescados, los sonidos de Tokyo que graba el viejo. Ésta es una peli de detalles, y al que pensara que iba a ver un documental de Michael Moore o un thriller con Denzel Washington es que es bobo.

Pasa que los hombres, y voy a generalizar un poco, tienen atrofiada esa receptividad. Y no quiero despertar aquí un debate inter sexos.

Me pareció original la idea. Una sicaria con cara angelical que se enamora de su víctima. Me gustó el diálogo del final:

-López: No me ha dado tiempo a conocerte.
-Ryu: Si me conocieras realmente, no te gustaría.

Me gustó que Ryu limpiara las tumbas de la gente a la que se había cargado, aunque igual sea algo inverosímil. Me gustó el recurso de que aparezca en los títulos de crédito, y que el espectador entienda así por qué limpiaba lápidas los domingos por la mañana. En general, me gustó, y no sé si me lo tengo que hacer ver.

Comentarios

  1. Digo yo que hay películas y libros que provocan en ciertos individuos (e individuas) sensaciones vacías. Dichos individuos (e individuas) son incapaces de captar sutilezas o les parecen insustanciales. Puede que sea un problema de salud, sí, yo creo que se trata de alteración o inhibición de receptores, sin duda. Usted, ese día, debía de sufrir un exceso de receptividad sensorial o una disminución importante de testosterona, aunque el diagnóstico definitivo de por qué unos sí y otros sólo se consigue con un exhaustivo estudio sobre el desarrollo de la sensopercepción. Sin duda, su capacidad sensorial es exquisita, porque cuanto más fina y más sentidos entran en juego en la percepción de lo que nos rodea, más capacidad de captar detalles. Si eso le sirvió para que le agradara una película que todo el mundo cataloga de tostón, pues dichoso usted y su capacidad de sensopercepción.

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  2. Todo es subjetivo, y aún más, depende el estado sensorial del sujeto. ¿Qué es la opinión? Una mezcla de muchas cosas. Opino. No obstante, creo que si hubiera visto la peli sin esa leve hiperestesia me habría gustado también. Como comentaba hoy a unos amigos, mi tolerancia al aburrimiento es alta. Es más, quizá me aburra más, sin quizá, una peli/historia llena de peripecias.

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  3. Definitivamente naufragaste, querido Laporte.
    Brt.

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  4. Y yo que no he visto ninguna peli de la Coixet... y ni ganas, la verdad, que es lo peor, supongo. La vi recogiendo un goya, hace años, con sus gafitas de pasta colorista, símbolo de modernidad en la Cataluña actual (con qué poco se conforman ya por allí), y con una risita nerviosa que me sacó tanto de quicio que se me quitaron las ganas de ver sus intimidades. Manías...

    El otro día en un momento de enajenación mental me bajé Pagafantas, por ver qué tenía eso de lo que tantos hablan y han visto. Bien... salvo tres chistes chorras mal rodados con Bilbao de fondo, allí no había nada. Increíble... por pésima. Cómo tiene que ser el cine patrio para que semejante adefesio esté como una de las pelis más vistas.

    Yo creo que para relazarlo es hora de rodar un Hay motivo II.

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  5. Contenedor, me pareces lo que tu nombre indica, un continente lleno de mierda,una BROMA DE MAL GUSTO.
    Eres un crítico ridículo, estoy convencida que no tienes ni puta idea de lo que pasa en Catalunya, te permites el lujo de criticar a Coixet (de la que personalmente no soy admiradora) sin ver una sola pelicula de ella, de criticar a la sociedad catalana sin conocerla, pero gente como tú me la trae floja, os retratais solos y encima eres tan inútil que criticas reconociendo que tu critica no tiene ningún fundamento...me pareces lamentable.
    Un abrazo Eduardo, y siento el arranque.
    Una catalana.

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  6. Qué pereza... joder. El contenedor amarillo no es el de la mierda, ese es el verde.

    "estoy convencida..." ese es tu problema.

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  7. Agradeceria que no se apaleara verbalmente a los comentaristas de este blog, más aún cuando se trata de un amigo de este náuGrafo, amistad que se remonta al año 1994, y que se ha cimentado vida mediante, que es como se cimentan las cosas verdaderas.

    Borraré próximos comentarios que se expresen en tan airados y tristes términos.

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  8. Vamos a ver... ¿Catalanofóbico porque no me gusta la Coixet y me ponga nervioso su risilla (la de Inés Sastre tampoco la soporto. Era de Valladolid,¿no? Pues nada pucelanófobo también), porque no me gustan las gafas de pasta de colorines, porque considere que en Barcelona la modernidad haya pasado a ser una cuestión más de forma que de fondo? Pues vale... A ver como encajas entonces esto: no sabes lo loco que me pone una buena crema catalana. Me las como a pares.

    ¿Soy navarrófobo porque deteste las jotas? Parece que sí.

    ¿Soy Pamplonófobo porque no pueda con esa obsesión de muchos aquí, cuando son padres, de pasarse en el acto a los pantalones de pinzas más conformistas? Pues también, digo yo...

    Si alguno tiene más quejas, pinchando en el nombre tiene mi mail.

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