Noticia de un incendio

Salí del bar Moroko, donde quedaron Latinajo y Agus, enzarzados sin salida con sus temas laborales, y di con la calle del Acuerdo, no me acuerdo la hora que era, pero tarde, madrugada del 3 de septiembre. Hipnotizado por las llamas, fui directo al foco del fuego, que resultaba salir nada menos que del Patio Maravillas, del que tanto me habían hablado y que aún no había visto.

Coño, una de las puertas, la del trastero para más señas, ardía que daba gusto. Las llamas se extendían, como un ciprés ígneo (toma ya), hasta casi tocar el negro cielo. Me convertí entonces en una versión del mirón de obra, que se llama mirón de incendios, y que es incluso más apasionante.

Llegó un tipo, más o menos joven, más o menos perrofláutico, y no tardó en cagarse en la madre del cordero, extintor en mano. Luego aparecieron más compañeros, tres extintores, pero el fuego no se apagaba; alguien había rociado con gasolina y saña aquello.

El chico de los extintores lanzó unos cuantos improperios y un vecino comenzó a increparle, que si se lo tenían merecido, que si medio se lo habían buscado, lo cual provocó una ira notable en el chico del extintor y sus acompañantes, inquilinos éstos de Patio Maravillas.

Resulta que la convivencia entre los chicos del Patio y los vecinos de la calle del Acuerdo echa chispas, como se puede comprobar en Somos Malasaña, donde se pueden leer comentarios como éste:

EL PATIO NO SERÁ RESPETADO MIENTRAS NO NOS RESPETEN A NOSOTROS!

Existe una plataforma de vecinos que, por lo visto, está cansada de ruidos y molestias varias que, presuntamente, tienen su origen en el Patio, casa okupa dedicada a actividades socioculturales que cumple dos años de actividad.

Está claro que alguien del barrio, algún vecino afectado, provocó el incendio, a mala saña. Porque luego las llamas entraron dentro, lograron traspasar la puerta, y no sé muy bien qué destrozos hubo pero debieron de ser serios.

Debería haber hablado con los testigos, haber aprovechado la ocasión para sacar un artículo, un algo. Ponerme el traje de periodista que había dejado en casa. Pero estaba algo beodo y seguía hipnotizado por las llamas, el humo y aquel conflicto vecinal solucionado a llamazos, réplica en chiquitito de un Oriente Próximo de convivencias imposibles.

Llamé al 112 y ahora escribo esto. Si algún guionista detectivesco busca material para una historia, aquí tiene una.

Extinción (náuG.)

Comentarios

  1. Bonita manera de resolver conflictos, tirando de cerilla y gasolina... cobardía,coño. Claro, habría que saber qué ruidos, hasta qué hora, cuántas quejas vecinales se han puesto haciendo caso omiso los responsables de orden público, etc, etc... A veces hay ciertas actividades de unos que son incompatibles con actividades de otros. Viví dos años sobre el techo de uno de los garitos de moda de concentración estudiantil, y en alguna ocasión tuve que dejar el coche aparcado en la calle porque no podía ni entrar a mi cochera, con eso digo todo. Cuando los ánimos se caldean parece que no ha lugar el diálogo.

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  2. Los Vecinos afectados por el Patio Maravillas no tenemos absolutamenta nada que ver con lo ocurrido.

    Ningún vecino gritó que se lo tuviesen merecido. El vecino al que gritaban los chicos del patio nada más despertarse por las llamaradas llamó a la policia y bomberos. Mientras hablaba con el 112 preguntó si estaban todos bien.

    Mientras los chicos del patio gritaban e insultaban al chico del balcón. El chico volvió a salir para decir que él no tenía nada que ver y que el no había sido. Tuvo que salir su pareja para decir y dar fé de que estábamos durmiendo cuando las llamas saltaron.

    La noche había sido muy tranquila y sin ruidos y "desafortunadamente" no estabamos trabajando (grabando) para nuevos videos. Una pena porque además habría servido para demostrar que lo ocrrido realmente es lo que decimos y tener grabado al desgraciado que puso en peligro la integridad física de todos.

    El Patio y los vecinos hemos dialogado en muchas ocasiones sobre el problema de los ruidos. Desgraciadamente ninguna de las partes hemos sabido llevarlo de la mejor manera y el problema sigue existiendo.

    Pero, lo vamos a solucionar porque es el beneficio e interés de ambas partes.

    Para ello debemos "tragarnos" todo aquello que a ambas partes nos hace sentir resentimiento, y comenzar de nuevo con una dinámica adecuada que atienda a describir la realidad tal y como ocurre.

    Muy rápido debió ser el que describe los hechos al principio porque los gritos e insultos fueron sólo al principio y en el lugar sólo estábamos los vecinos y los del Patio (vecinos también), y nadie más hasta pasados unos minutos.

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  3. JAJAJAJA. El medio periodista y medio beodo aplicó tanta velocidad a sus piernas que pone una foto de unos 25 o 30 minutos más tarde a las llamas. Solo se ven los extintores en el suelo de los okupas y los bomberos ya habían hecho su trabajo con retraso.

    Si quiere contarnos una historia coherente mejor que cuando salga del Moroko y baje la calle acuerdo mejor que mire hacia atrás por si baja algún fascista del edificio de arriba de la calle donde vivia Tejero. Hace 20 años detras de cada radiador tenian un bate de beisbol y cada semana se reunian para hacer ataques. Como los dos fuegos de la cabina de los okupas y los tres en San Vicente cuando vivian indigentes hace unos meses.

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  4. NáuGrafo, tío, siento que te 'echásemos' con nuestra monserga laboral. Como te dije por sms, fue una velada cojonuda (una más).

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