Croniquilla madrileña

Me he acordado estos días de un librito de Josep Pla, Madrid, 1921 un dietario, que es un compendio de impresiones sobre la ciudad y que es verdadera pena que no sea más conocido ni más leído. Ni siquiera, compruebo, figura en la Wikipedia. ¿Cuántos libros meritorios pasan a mejor vida sin que nadie haga nada por remediarlo? Es aquello del Cementerio de Libros Olvidados, de La sombra del viento zafoniana. Hagamos algo por remediarlo y vaya desde aquí mi recomendación: Madrid, 1921, un dietario, Josep Pla.

Porque estos días pasan en Madrid esos eventos nimios como de cronistilla de la ciudad, de fijaefemérides menores que, ojo, siempre se pregunta luego alguien, un paseante curioso. El viernes pasado fue un día histórico, en ese sentido. Colocaron la estatua del Oso y el Madroño en su ubicación original, en la que se colocó en 1967 y en la que permaneció hasta 1984, antes de su traslado al final de la calle del Carmen.

Poco después, en esa renovación de los símbolos identitarios de la ciudad, le tocó el turno a la placa del Kilómetro Cero, deteriorada, por lo visto. El lugar de confluencia de las Españas, se moderniza. Habrá que ir a verlo.

Cambios en el Km. 0. Foto: El País

Ah, y la Estatua de Mariblanca vuelve de Casa de Campo a la Puerta del Sol, dato importante. Esa Puerta del Sol que es la misma y ya no es la misma, en este Madrid que es del siempre y no es del siempre, como pasa siempre en todo el mundo, desde que el mundo es mundo.

Aunque hay ciudades que cambian menos y que mantienen las trazas del pasado casi intactas: La Habana. En Madrid no solo se renueva el centro nuclear. También la peatonalización de muchos lugares estratégicos nos ofrecen otro Madrid: a Arenal o Santo Domingo se suman Fuencarral al completo, Red de San Luis y pronto Callao, que ya muestra el aspecto arrealista que corresponde a toda obra.

Ah, y todo el jaleo de Madrid como ciudad olímpica. Este domingo se citan en La Cibeles miles de personas con el reclamo de "Tengo una corazanada". La próxima semana se conocerá qué ciudad celebrará los juegos de 2016 y la verdad es que tengo una corazonada de que Madrid no será elegida.

Al margen del rollo deportivo, esos cambios en la fisionomía urbana puede resultar mareantes para el calmo mirón de obras. Conocer su origen, fijarlas en el tiempo, ayuda a digerir y asimilar tamaños acontecimientos.

Arrealismo en Callao. Sept 09

Comentarios

  1. La culpa de tanta obra, tanta obra, es de Zapatero ( de su alter ego, Gallardón).
    Que quede constancia.
    Un abrazo y bravo por la crónica

    pd. tema para un gran post: ¿por qué se renuncia tan alegremente a apellidos tan nuetros como Rodríguez o Ruiz? ¿Ya no se llevan?

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