Ax: Bloomsday

Me jode que justo haya caído Bloomsday, y la iniciativa de Portnoy, en uno de los días más anodinos que recuerde. Un día anti-novela río, un día sin grandes sentimientos de nada, hiperestesias siquiera fugaces, pequeños delirios de grandeza, minúsculos arrobos de cambiar el mundo, a poder ser a mejor. Una pena que no hubiera caído en el día de mañana, en que tomaré un tren destino Pamplona para ejercer de miembro del jurado de, ojo, el I Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín. Leeré antes muchos microrrelatos, asistiré al acto y hablaré un poco en público, daré mi opinión sobre esas perlitas literarias y participaré, más o menos activamente, en esa tanganilla literaria tan simpática.

Mi día empezó de arriba a abajo, poniendo los pies en la tierra, como todos los días. Bajé, pues, la escalera que va de mi mezzanine al duro suelo y puse antes mis picantes en la báscula: 76 kilogramos. Vaya, había bajado la barrera psicológica de los 75, pero se ve que por poco tiempo. Trabajé en una entrevista al editor Jorge Herralde durante la mañana y apenas mantuve contacto oral con nadie. Todo el día, como a la postre fue, tenía las trazas de uno de esos mute days que acaban atorando un poco. Barajé la idea de ponerme a hacer un montón de cosas solamente para contarlo, vivir para contarlo, para contarla, pero me pareció ridículo y me dio pereza. Coño, no pasa nada por estar un día sin relacionarse con nadie. Leopold Bloom, Joyce, Italo Svevo, Zeno con su conciencia, también lo harían de vez en cuando.

Mantuve una conversación por chat con Jordi S. en la que me propuso hacer un programa culinario emitido por YouTube en que las materias primas serían libros. "Hoy freiremos un poco de postales del náufrago digital, que acompañaremos con unas virutillas de Los confines, bajo un lecho de Melocotones helados aderezado con unas páginas ahumadas de Nocilla experience, con coulis de El talento de los demás". La idea, como generador de polémicas literarias estériles y granjeadora de nada bueno, me ha parecido curiosona.

A esa hora muerta entre el desayuno y la hora de comer me ha entrado un hambre de mil demonios, un hambre como de tipo a dieta que no soy (en puridad), así que me he preparado una tortilla con queso y pimiento verde en sartén minúscula. Lo habría acompañado de un vaso de Valdesolores 2006 pero me ha parecido excesivo: jamás bebo por las mañanas.

Internet no me dejaba saldar una deuda con el Ayuntamiento del Valle de Aranguren, sito en Navarra, que ascendía a 132,94 euros. Así que he bajado, in person, al banco Santander más cercano. Aprovechando la coyuntura, he llevado unos rulos con monedas que en su día me propuse canjear por pasta. En un ejemplo de ver la botella medio llena, me ido tan contento con los 21 euros en que he convertido esa chatarra, así que lo he celebrado comprándome El País y pidiendo un kebap de cordero y una Coca-cola en un antro cercano. De los 1,20 euros que me ha costado el periódico creo que sólo salvaría la columna del nunca decepcionante Enric González. Es cierto que veo a ese periódico cada vez menos imaginativo en secciones, inabordable en muchos casos, como esos reportajones de mil columnas que abren la sección 'Vida y artes'. Ni un jubilado tiene tanto tiempo como para ponerse con él. Y no sé, hoy no me interesaba la actualidad electoral en Irán, ni la posición de los palestinos sobre Netanyahu, ni la presunta corrupción del PP. Algo, si acaso, lo de Gasol y su éxito baloncestístico.

Terminados mis deberes periodísticos, me he metido con la novela, los diarios, he leído blogs, he cotilleado por Facebook, he tocado la guitarra y he ordenado una mesa llena de folios. Hacerlo me ha echo crecer interiormente, ha sido como occidentalizar mi vivienda, una pequeña conquista, porque el encanto del feng shui habanero/bananero puede llegar, a veces, a saturar.

A la espera de quedar con una amiga cuya madre murió recientemente, vaya plan, me he acercado al Bandido doblemente armado, para conocer el saldo de las ventas de mi primer legajo publicado. Cinco ejemplares, cinco, en casi los mismos meses. Ahí no he visto la botella ni medio llena ni medio vacía: ya me lo esperaba. Me ha atendido Diego, simpático, que es hijo de Soledad Puértolas. En frente de él, en una mesilla bajo la caja, había un libro reciente de ella, precisamente, titulado Con mi madre. No le he dicho nada, pero el comentario que bullía en mi mente era: "¿Lo has escrito tú?".

Me he llevado unos libros sobrantes para colocarlos en otras librerías, como El Arrebato, donde un tal Pepe me ha atendido amabilísimo y ha aceptado mi mercancía. En Pantha Rey me han dicho que no admitían libros así, sin factura etc, y que lo pedirían a la distribuidora. "Claro", he pensado. ¿Lo harán? Luego me he comprado unas zapatillas Gola y me han invitado a una shandi en la propia zapatería, pas mal. Me quedaban dos ejemplares y he decidido dejarlos en Tres rosas amarillas. He recordado lo mal que lo pasaba en un tiempo en que hice de comercial de unos anuncios de tele local que aún ni se emitía, y lo lamentable que era aquello de soltar la monserga marketiniana de puerta en puerta. Eso sí que es duro y no ser poeta maldito. El tipo ha escrutado mi libro con cierta distancia, no diré desprecio, y ha añadido un comentario del tipo "sí, la típica selección de textos del blog". No lo ha dicho con mal tono, pero esas han sido las palabras que ha emitido. Ha declinado la presencia de mis dos libritos en su librería y ha argumentado que, claro, ellos trabajan el mundo de los relatos, y que con gente que tiene más relación pues sí, que a veces colocan sus libros y tal. Ha declinado también pedir el libro a la distribuidora, y he valorado su honestidad y su capacidad para decirme "no", pero también he pensado que tenía unas considerables trazas de cretinín carveriano.

He pasado cerca de un portal para mí de buenos recuerdos, de esos buenos recuerdos que quizá le ponen triste a uno mientras pasa o pasea por esa calle, y se ha puesto a llover a moco tendido. Los ciudadanos, ingenuos, no llevábamos paraguas así que no había otra que mojarse, y no me ha importado mucho. Al llegar a mi calle de resonancias tintinianas, la bolsa de las zapatillas, o zapatos deportivos, se ha venido abajo reblandecida del agua de lluvia.

A punto de abrir la puerta, he recordado un comentario de una chica que conocí hace poco y que decía no tener ningún tipo de vis poética: "Estábamos en Dos de Mayo, se puso a llover y se nos quedaron las pizzas mojadas". Esas fueron las palabras que usó, no lo dijo, por supuesto, declamando, pero a mí me pareció lo más poético que escuché en tiempos.

La amiga de la madre fenecida me dijo vía sms que no podía quedar, así que asumí los hechos: hoy sería un Bloomsday sin interlocutores, sin el compañero de Leopold cuyo nombre ahora no me sale, pero seguro que algunos párrafos, párrafos-río, al menos sacaría.

Madrid, 16 de junio de 2009

Comentarios

  1. Tío, ¿de qué trabajas? Es decir, ¿cómo te ganas la vida? curiosidad, nada más, para hacer lo mismo; me gusta tu vida tan desocupada (sin ironía, en serio).

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  2. Esa pregunta es muy íntima, pero gracias por el interés. Saludos

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  3. Lo leí entero
    Buen tono artístico, manténgalo. Felicidades.
    Me imagino que es por cariño a la literatura, que hacen estas cosas y las llaman bloomsday, pudiendo llamarlas posts o cualquier cosa.
    La idea youtubiana no era programa sino clip, y tenía un alto componente sarcástico, nada naïf, una auténtica crítica gastronómica que demostrase que no cabe estómago para según que librosprescindibles

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  4. Enhorabuena por tan entera lectura. Mi gratitud reciba, que de alguna manerá trataré de materializar. (Le he dejado dos comentarios polemicoides en la anterior entrada..)

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  5. Por cierto, yo hoy hice pesto casero y acondicioné el jardín. Quien quiera una vida de jubilado a los 30 que se afilie al PPC y que se cague en la postpoesía y la prepoesía

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  6. Eres barroco de cojones -sin perdón-.
    No voy a poder subir a ver a Gas. Una pena.
    Me ha gustado tu bloomsday.
    No he leído a Joyce. Lo leeré.
    He leído a de Nerval.
    No sé cómo empezar mi bloomsday. Mañana me pongo.

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  7. Barroco yo???? Bueno, no sé que pensar sobre eso. Pero sí que noto mi cerebro, últimamente, como una columna salomónica.. Gracias, así en general.

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  8. ¿En general?
    Ni tan corto ni tan barroco...
    Jeje.
    Abrazos, pollo.

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  9. Yo llevo ejerciendo una temporada de enclaustrado y casi mudo. Con el ánimo para pocos trotes y por la edad, que cae sólo por joder. Me he dado cuenta de que no me he preparado para nada, no sé hacer nada y lo que he tenido que hacer, ni me ha gustado ni me apetece seguir haciéndolo. El club de las pequeñas miseria de lo cotidiano.
    Al menos, qué bueno que el náugrafo traiga a Joyce, al que no he leído -un par de intentos de Dublineses y ninguno del Ulises, que cada vez me da más miedo cómo me mira desde el estante de los libros por leer- pero que lo he paseado, por Dublín, junto a su estatua de transeúnte a las puertas de un café, apoyado en el bastón. Me gusta recordar Dublíny los normes de sus calles.

    Si supiera qué hay que hacer, montaría una editorial... y si supiera cómo no hundirla, una librería.

    Me ha gustado tu chorraco, como siempre. Pura lírica escueta rajada con bisturí eléctrico.

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  10. Edu, casi me he terminado tus Postales. Me están gustando mucho. A nivel de prosa, pero también a nivel de ese humorcillo agudo y socarrón pero amable que destilas. Ahí hay carne de escritor. Sin duda.

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  11. Venga, enróllate. ¿De qué trabajas?

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  12. Qué bonito esto de despertar en otros la curiosidad por la forma en la que uno se gana la vida. Y qué bonito lo de no contestar.

    En la literatura, es éste un asunto complicado. Cuando el escritor construye un personaje que se mueve libremente, debe despejar un problema mayor: las fuentes de financiación.

    En este blog se han dado algunas pistas. Tal vez Serpin no estuvo atento o recién llegó. A estas alturas, el rastreo sería ya cosa de Holmes y Watson.

    Saludos,

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  13. Lo que sucede, amigo Passy, es que no creo que el náugrafo sea un personaje; me refiero a un personaje literario, un ser creado con motivaciones, inquietudes, etc. No es un alguien ficticio. Es Laporte puro y duro. Pienso.

    (Aparte queda, claro está, que todo personaje tiene algo del autor, o que todos nos creamos un personaje; pero no es a esto a lo que me refiero.)

    Laporte: ¿cómo te ganas la vida? Insisto, es curiosidad. Mi vida es una mierda.

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  14. No tiene nada que ver, pero ayer estuve en la presentación de un libro sobre cine en castellano "Español de Cine - Lo que hay que ver" Antxón Salvador, por si interesa a cinéfilos.

    Saludos

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  15. No te preocupes mucho por las ventas, Eduardo. Recuerda que 'La víspera indeleble', el primer libro de Mario Benedetti, no se vendió un solo ejemplar.

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  16. Me ha gustado. No todos los Bloomsdays tienen por qué ser Bloomsdays.

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  17. Yo me las tengo que leer, digo, las postales. Caen antes de agosto. Fijo. Las saco del estante de libros a leer.

    Ya las tengo encima de la mesa.

    No te quejes. Sé que no te quejabas, jeje.

    Saluditos.

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  18. Es la primera vez que visito tu blog (échale la culpa a Portnoy). Me ha gustado mucho tu Bloomsday. No sé si tu día ha sido anodino, sólo sé que has sabido expresar lo especial en las pequeñas cosas que solemos obviar. Me he quedado con el detalle de que no le preguntaste al hijo si él había escrito el libro de (¿o era sobre?) la madre. Quizá la respuesta sea bien conocida (que no lo sé), pero, ¿cuántas preguntas no nos quedaremos para que queden sin respuesta? Quizá ese sea el pan de tu bloomsday, del de todos, de todos nuestros días. Un saludo.

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  19. Gracias a ti por la visita y por el comentario, y también por el video en directo de JB con el Hallelujah, muy grande. La verdad es que no se lo pregunté por que intúia la respuesta (lo escribió Soledad Puertólas en recuerdo de su madre), y preferí no hacer la broma porque entiendo que hay hijos cansados de sentirse siempre hijos, ya me entiendes.

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  20. Gracias a todos por los comentaros y por más de una palabra laudatoria que oye, se agradece, la verdad.

    Serpin: déjame mantener cierto misterio,
    bastante cuento ya.

    Agus: a nivel de lo que viene siendo comentario me ha gustado.

    Rosa, buena pinta ese libro.

    César: vaya, lo tendré en cuenta, sí. Ahí le gano por goleada a Benedetti, jajaja.

    Antártica, mola tu gélido nombre. Gracias

    Blumm, será un honor para mí.

    Passy, Serpin, ¿personaje no personaje? (¿?¿?)

    Container: rompe tu mutismo y calla.

    Jordi, invitate a un pesto.

    abrazos

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  21. Pues nada a callar... que yo soy un "mandao".

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  22. Cont, no he podido evitar ese juego de palabras "rompe tu mutismo y calla". MOla, no?? jaja. Pero no te lo tomes en ningún sentido literal, si no es el de que "calles" tus quejíos y actualices Ene de Nafarroa más a menudo, oooño.

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  23. Disculpa la tardanza... voy de peregrinación por todas las islas del mar del bloomsday, empiezo a pensar que como Ulises... o, tal vez, como tu de librería en librería... yo no sería capaz en fin.
    Quería agradecerte personalmente tu colaboración. Nada más. Un saludo

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  24. Pues muchas gracias por tus gracias, Portnoy. Estuvo muy bien, a ver cuando me pongo y las imprimo todas. Un saludo y felicidades por el éxito de la convocatoria

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