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He bajado a comer al chino, donde ya tengo mi sitio y mis preferencias habituales. Concepto casa de comidas. Creo que resulta más barato, porque cuando uno entra en uno de esos badulaques asiáticos intramarinos para comprar pan bimbo resulta que sale con cinco cosas más o menos necesarias que duplican o triplican un menú rampante del chino Fortuna, calle de los Reyes, 11: 6,95 euros al cambio.

El departamento de implemetanción de detalles hosteleros del PPC está, por cierto, estudiando una suerte de ITV lumínica para el restaurante medio. Porque el chinorri éste no es que esté mal, pero arroja una luz harto deprimente. Y si comer con la compañía de JJ Millás, Juan Cruz, Carlos Boyero y Jordi Costa a veces se torna pelín triste, si la luz es blanquecina, como la lechecilla de las ensaladas chinas, se corre el riesgo de entrar en delicadas espirales de tipo melancolicoide.

De hecho, no tenía ganas de periódico. La columna de Millás se me ha hecho Ulises de Joyce, y eso que tenía su gracieta. (Hablando de Ulises, Joyce y Bloomsday, os sugiero participar en esta iniciativa bloguil de gran interés, fijada para el literario 16 de junio. Más info: aquí.)

Aparte de mí, de yo, de migo, había otros dos comensales, pero que parecían meras voces incorpóreas porque no alcanzaba, yo, migo, a ver la fuente de sus palabras. Y es que, ojo, estaban hablando de Dios. Así, con dos cojones, en un restaurante chino, debate teológico. Diría de altura, pero era más ramplón que ciertas tertulias deportivas de canal local. "Yo veo a Dios como un equipo", dice uno. Pero lo dice orgulloso, único e irrepetible, como la clave de su fe. Y lo explica: "Está el Padre, el Hijo y el Espíritu santo". Y el otro, creo que eran venezolanos, le dice: "¿Pero entonces no lo ves como ente?". El primero no contesta, le da un poco igual ente que no ente, él está contento con su imagen de equipo. El Padre, Cristiano Ronaldo; el Hijo, Kaká; el Espíritu Santo: Messi, seguro que pensaría al rezar por las noches, me he dicho.

También han citado las Sagradas Escrituras. "Dios creó a Adán y Eva, ¿no? Y luego nacieron Caín y Abel. Caín mató a Abel... entonces, cómo tuvo luego Caín toda esa descendencia?". La verdad es que la pregunta no es baladí, y creo haberla formulado alguna vez en el colegio, auténtico callejón sin salida racional con el que me gustaba poner a prueba a cierto profesorado putrefacto. El otro le ha salido con lo de que no hay que tomarse todo literal, y ha añadido que en los siete días en que Dios creó el mundo hizo otras muchas cosas, pero de las que no se tiene conocimiento o se ha escrito poco.

Antes de que la conversación se aligerara, el primero, el del Dream Team Divino, ha dicho que desde hace cinco años va a no sé qué sectódromo, que no he alcanzado a entender. "Dos personas ya somos una iglesia", ha apostillado. "Pásate cuando quieras, y nos conoces".

"Interesante", dice el otro, con sinceridad.

Luego uno de ellos ha dicho que perdió la virginidad con nueve años.

No sé cual de las voces ha añadido que, y esto me ha gustado, y me ha reconciliado con ellos, que toda religión, toda fe, toda cosa mística, no debe conducir sino a alcanzar "una paz interior, una armonía".

Y había algo pacífico, incluso armónico, armonioso, como se diga, en esos tipos incorpóreos para mí, pues nunca alcancé a verlos físicamente.

Comentarios

  1. Chinita, chinita, estos palillos pa qué son, pa tocar el tambor??

    Brt

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  2. El palillo de los dientes no debería llamarse palilillo? Pregunto.

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  3. Dream Team Divino!!! Me mondo (los dientes).

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