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Se me ha borrado el post que acababa de escribir. Cojonudo. Voy a digerir la ira un par de minutos e intentaré rescribirlo.

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Escribiré desde Firefox, que nunca te abandona. Vaya por delante esa anti-publicidad, que es un formato que debería cultivarse más. Internet Explorer te deja colgado; Firefox: no, que yo sepa. Y los Zumos Don Simón proceden directos de las naranjas. ¿O eran los de Pascual?

Decía que ayer me acordé de un fontanero de Puente la Reina, Navarra, que fumaba seis meses al año. El resto, dejaba de fumar, vivía como ex fumador. Cuando le preguntaban en los restaurantes lo de ¿fumadores? lo tenía que pensar, tardaba unos segundos en responder, según la temporada. No sé si este tipo era el hombre más listo del mundo, o el más tonto. O ninguna de las dos cosas. No sé si en ese constante fumar-no fumar se duplicaba el gozo. Por un lado, el del presente fumante, por otro, el del recuerdo de lo fumado y la ilusión de lo aún por fumar.

Una doble vida, pues, la vivida y la que se vivirá. Vivir para luego revivir, pues, tema éste tratado a menudo por aquí. Para mí tiene doble valor. Hay mañanas, y esto me pasaba ya en tiempos del colegio, en que uno se podría pasar todo el día pensando, recordando, dandole al rollo Insideman (o Ensaimade). Como hacen los viejos en los parques, enchufar ese sistema audiovisual sin sonido que es la memoria y que entretiene más que la mayoría de obras de teatro en cartel.

Decía Trapiello que necesita de una cierta melancolía para encontrar el tono, la actitud, la forma necesaria para ponerse a escribir. Y necesita esa melancolía para escribir, porque escribir le hace feliz, le ayuda a desarrollar lo que es, un escritor. Así que estar triste le hace feliz. Que triste, pensará alguno, necesitar la tristeza para alcanzar la felicidad. Complicado asunto. Pero no es tontería acotar un periodo en el que la melancolía no esté proscrita y hasta disfrutar con ello, sobre todo en estos tiempos en que se nos exige como la sonrisa perpetua. Quizá por eso cada vez valore más el otoño.

Un tiempo para colgar el Do not disturb y prescindir de todo estimulo, emoción, vida. Una hibernación, vaya. Entonces, cuando llegue el momento de salir, de descapullarse, la excitación será grande. Ya habrá tiempo, luego, de replegarse cual cabeza de tortuga, si es preciso.

NauGrafeando en el Malecón. (Foto: Jordi Santamaría)

Comentarios

  1. Laporte, engordaste. Lo siento pero es "asín". Yo este verano me iré de retiro a un monasterio budista un fin de semana, si te interesa ya te pasaré el contacto para que vayas cuando te venga bien.
    Brt

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  2. Lo malo es que uno mismo no puede controlar la alternancia lógica de periodos de hibernación/descapullamiento. Como vienen solos, a veces se alargan de más (o se quedan cortos) y entre unos y otros hay espacios extraños e indefinidos.

    Buena táctica de marketing la de colgar su foto cubana, NáuGrafo, que últimamente le está flojeando el chiringuito.

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  3. No te lo pienses tanto y modérame ya el comentario, cáspita.

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  4. GRRRRRRRRRR, se me borró el comentario. ¡El enlace está roto!! Y los comentarios me llegan al blog y no al mail, no sé que pasa. Hoy es día de rescrituras, veo.

    Decía que sí, que esto parece últimamente el clásico pub a esa hora de la suaré en que aún no ha salido nadie a emborracharse, como a las nueve de la noche.
    Y sobre supuestas ampliaciones torácico-abdominales-pectorales no se engañen: es un efecto óptico. Cosas de La Habana (y de los daiquiris/mojitos/piñas coladas).

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  5. Pero no negaréis que mi gesto, aún posado, es intrépido.

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  6. Ahhhhhhh, ya se lo que era. Se me borró la direccion de mail..

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  7. Que te han salido teticas, vaya.
    Brt

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  8. Ya lo dijo alguien por ahí:

    Internet explorer solo sirve para bajarse el Firefox.

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  9. no, sin excusas, es que estás gordo,

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  10. NáuGrafo, el otro día anduvo Trapiello por la redacción, yo no estuve por motivos funerarios, pero alguien le pìdió una dedicatoria para mí en un día duro. La dejó y me ha reconciliado con él si es que estaba peleado en algo. Ya te la enseñaré. Tierna.

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  11. Sí, Agus, ya sé del amargo trance que te ha tocado vivir y te mando un fuerte abrazo a la espera de unas cañas reconstituyentes dentro de no mucho.

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  12. Este post sí que me motiva a escribirte un comentario, es de los mejores que he leído o al menos de los que más me han gustado (tal vez por lo de lo bueno, si breve...). Un beso

    Por cierto, tu amigo anónimo tiene razón: has engordado :-)

    bss

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  13. Gracias, amigo/a. No temáis, vuelvo a mi peso ideal. Abrazos : )

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