Gabilondo al cuadrado



No sé subir este video de una manera más acorde con los nuevos bríos audiovisuales que está tomando este blog, lo siento. Lo he pillado de Cuatro directamente y es lo que hay. Lo cuelgo porque los primeros segundos me han recordado enormemente a la otra entrevista por aquí depositada, la de Cela y Soler Serrano. Vamos a hablarnos de tú porque de usted no nos saldría. Prolegómeno que va adquiriendo ya tintes de clásico y que también reproducen aquí los Gabilondos.
Obsérve el atento visitante de este blog que, en el segundo 39, Iñaki Gabilondo parece, no obstante preferir el usted al tú.

También es interesante, desde un vago metaanálisis de los lenguajes no-verbales, como Iñaki, hermano siete años mayor que Ángel, parece más pinzado y cohibido en esa insólita entrevista con la que le toca lidiar. El emblemático periodista, frente al flamante ministro. ¿Sana envidia del hermano mayor que ve cómo el pequeño ha llegado lejos, entendiendo como lejos alcanzar las faldas del poder, que no es otra cosa que ser ministro?

En esta imagen fraternal, vemos a dos seres humanos de éxito. Sus abuelas estarían muy orgullosas de ellos. Sin embargo, parece que el pechito de Ángel está más hinchado, y que al mayor Iñaki casi le intimida. El ministro serio, seguro, feliz de ser quien es. El periodista, más titubeante, más arrugado.
Se aprecia también la humildad de horizontes del oficio periodístico; siempre, en el fondo, al servicio del otro, que es el que habla, el interesante, el foco de atención. El periodista podrá ser sagaz e incisivo en las preguntas, que si el otro no quiere responder o responder según le dé, así lo hará.

Es el otro, pues, el que hace cosas (impulsar el Espacio Europeo de Educación Superior, por ejemplo), mientras el periodista se limita a plantear cuestiones que, por otra parte, ya nos suenan a oídas. El periodisto como eco cacareador de lo que, dicho una vez en un medio, pierde peso específico en sus posteriores reproducciones.

Dicho esto, y como leí el otro día en el blog de Rafael Reig, tú, ¿a quién te pides?

Comentarios

  1. Me gusta este Gabilondo joven, y a Mónica también, y a Pepe, y a Julián.
    Lo voto.

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  2. Se sienta uno después de unos días y se pierde un buen puñado de cosicas nuevas. Pues sí que te has puesto multimedia, sí. Mola.

    Me tengo que poner al día, que se puede estar cinco días sin conectarse y no morir, pero el mundo no para y se acumula el trabajo.

    En cuanto a las sagas familiares... así en abstracto me suena a sociedad estamental, a medievo, a tú general y el otro obispo.

    Yo entre Gabilondo y Gabilondo... me quedo con Julia Otero que siempre me ha gustado más en el papel de Esmeralda.

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  3. Cu-cú. Hola Ed, como no encuentro mi sitio a tanta alternativa, me pido anónimo para darte un fuerte abrazo de revolucionaria primavera. Si adivinas quién soy me manda un email a donde tú sabes. Es lo que tiene ser viejo, hoy las ciencias adelantan que es una varvaridá.

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  4. Hombre, no afirmaría que a medievo (que me ha recordado a los Borgia con tú obispo y el otro general), no vamos a quitarle mérito al "menistro", pero tener familia en la tele hace y mucho, que se lo digan a la Terelu, un metro cincuenta, voz de travestido, pinta de morcillita reventona... Vamos, ni a la suela de la Griso y su espectacular puesta en plató, o de la Blanco y su buen hacer... si no hubiese sido por mamá Campos...
    En cuanto a pinzado y cohibido Inaki... el señor Iñaki tiene más tablas que Manuel Alexandre, más que cohibido creo que hace protagonista a quien tiene que ser protagonista. La entrevista desborda una pasmosa tranquilidad, no hay palabra que no esté medida, ¿o me equivoco?
    Pero desde el punto de vista del poder, señor Laporte, el ministro tiene mucho que envidiarle al chache, porque quien es un crack mediático (fíjese Buenafuente, que se empeñó en que fuésemos el hazmereír en Eurovisión y todos tan contentos con nuestro payaso) tiene un arma increíble en su poder. Qué no hará el señor Gabilondo, Iñaki, por su "herpanito".
    Feliz domingo.

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  5. Buenos días, don Eduardo, el problema con los hermanos pequeños no es que lleguen lejos, es que lleguen más lejos que uno mismo. Porque, aunque el patio lo discuta, lo cierto es que ser ministro en España es una cosa muy seria. Más que trabajar en la Cuatro o en la SER.

    Lo mejor de ambos, y eso sí que lo comparten, es que no han abandonado las maneras de sus tiempos clericales y tienden a recrearse en el género del sermón. Desde mi paso por La Salle, en la década de los sesenta del siglo pasado, que el género me place sobremanera. Se entiende que como espectáculo.

    ¡Que vivan lo gabilondo y sus filípicas!

    Abrazo

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  6. Señor Ángel Duarte, ¿he discutido yo que ser ministro sea una cosa muy seria? No tergiverse mi comentario. Y tanto que ser ministro es una cosa muy seria, por eso no entiendo qué hace la Aido, o qué hacía mi Malena, con ese nombre de tango. El ministro Gabilondo al menos tiene percha de ministro, es decir, seriedad, capacidad de oratoria, semblante de creerse lo que dice (asertividad), y currículum...
    Trabajar en la cuatro o en la Ser, así dicho, parece que habla usted de la Luján... estamos hablandode Iñaki Gabilondo, uno de los mejores profesionales de los medios de este país, ¡po favó! Ser ministro no deja de ser algo efímero (una cosa muy seria, sí, pero efímera) y un cargo a dedo, y el señor Iñaki seguirá estando donde le venga en gana estar cuando su hermano tenga que traspasar cartera... en fin.

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  8. Conozco bastante al menor y su política, era decano de mi facultad cuando yo estudiaba y llegó a ser rector de la Autónoma. A mí la decisión en principio no me ha parecido mal, si sirve efectivamente para que por ejemplo aumenten las becas, eso ya sería un considerable paso adelante. Como decano y rector era incluso accesible, a ver cómo le transforma el poder. En cuanto a su hermano, posiblemente no exista un comunicador más hábil que él, más manipulador tampoco. Yo me quito el sombrero a la vez que me rechinan los dientes cuando escucho sus portadas de telediario.

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  9. Ups. Salve! era mi otro yo en Google. Qué mal las dobles personalidades, me lo tengo que mirar.

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  10. Me gusta mucho este hombre. A ver, pero por lo pronto enamora al público.

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