11.4.09

¿Dios castiga a los fieles?

Si Jesucristo levantara la cabeza, otra vez, opino que no le gustaría lo que vería en el planeta Tierra. Sería crítico con la gestión de su pleitesía, destrozaría incluso palios, pasos, maderámen sacro, arremetería con todo esa imaginería plasta, cursi, excesiva, y no hablo de la de Zamora porque no la conozco.

Hace tiempo leí, un poco por encima, un curioso opúsculo de un tal Fornicio Ciscar Gay -no sé muy bien cómo llegó a mis manos, la verdad- en el que se hablaba de la posibilidad de un nuevo advenimiento del señor Jesucristo. Un venir y poner en orden las cosas, un "venga, chicos, a ver si ponemos un poco de orden". Y cito de memoria:

"Llegará un buen día en que el Mesías, ya anunciado como hijo de Dios, descenderá sobre la Tierra y, como de un golpetazo en el tablero de ajedrez se tratare, conminará a volver al origen de la Iglesia, la de los primeros cristianos, o cristianorum senectute, en aras de dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios".
Ciscar Gay sostenía a lo largo de su obrita (Hacia una correcta devoción: volver al origen) el progresivo y secular sesgo erróneo que la Iglesia en general, y católica en particular, había ido dando al culto a Jesús, a Dios, hasta convertir la religión en algo completamente opuesto a sus dictados iniciales. Ostentación, hipocresía, doble moral, competitividades de pasión, falsas demostraciones de devoción, barroquismo de espíritu, vicio, camino de corrupción, cainismo, envidia y complejos de inferioridad agresivos son algunos de los males que señala Fornicio Ciscar en su obra como los culpables de lo que él llama "hartazgo divino". Ah, y la superstición.

Demuestra el autor mediante unas gráficas y estudios cronológicos algo improbables como Dios, y su delegado Cristo, han ido advirtiendo a la población a lo largo de la Historia. Advertencias que, al ser obviadas, se convirtieron en sonoros castigos. La Peste Negra, por ejemplo, que redujo la población en la Edad Media poco menos que a la mitad, es el ejemplo más paradigmático. Terremotos, guerras, otras epidemias como la Gripe española, cataclismos varios, se entienden en esta obra como consecuencias de todo aquel distanciamiento del mensaje de Cristo, aquel de amaos los unos a los otros y amad a Dios sobre todas las cosas.

Pamplona, Cuenca, Zamora, Huesca, Zaragoza, Segovia, Hospitalet... y una larga serie de localidad han visto este Viernes Santo de 2009, ante su frustración e indignidad pía, como se suspendían sus procesiones. Todo un año esperando, para volver a meter las imágenes en la iglesia. Y cada año pasa tres cuartos de lo mismo, como aquel acuático abril de 2007. No he podido evitar acordarme del libro de Fornicio al escuchar por la radio todas esas 'dramáticas' cancelaciones procesionales y me he dicho, ¿a ver si va a tener razón el tío?

7 comentarios :

  1. Desde luego que si Jesucristo levantara la cabeza, otra vez (JAJAJJAJA) iban a rodar cabezas, y si es justo, los primeros en caer serían la propia iglesia y lo profesores de religión. Bueno, así me gusta imaginármelo.

    No a la privatización de Dios.

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  2. Oye, eso es la Parusía...
    Ha de venir otra vez. Eso dicen.
    ¿Nos lo creemos?

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  3. La Parusía, para la mayoría de los cristianos, es el acontecimiento, esperado al final de la historia, de la Segunda Venida de Cristo a la tierra, cuando se manifieste gloriosamente.

    En el griego koiné forma del participio presente del verbo pareimi. Significado principal presencia (física), secundariamente advenimiento, acercamiento, retorno, especialmente de Cristo, a veces, para el castigo de Jerusalén y, en el "fin de los tiempos" -sunteleia ton aionos- (literalmente, "consumación de las épocas") para el castigo de los malvados, aunque principalmente para la restauración de todo lo creado en Cristo mediante la resurrección.

    Para el cristianismo, Parousia significa la presencia de Cristo. En el idioma griego parousia significa "presencia," y en la época, se usaba principalmente para referirse a la presencia de visitantes en misión oficial o de la realeza.

    Los Evangelios contienen numerosas predicciones sobre esta presencia de Jesús en su regreso al mundo, incluyendo: Mateo 16:27, 24:26-28, y 24:37-41; Lucas 17:22-37; Juan 14:3 [1].

    La manifestación inicial de esta presencia sería mostrada con la destrucción del templo (devastado por Tito durante el gobierno del emperador Vespasiano en el año 70) como símbolo del fin del pacto del Antiguo Testamento, y más plenamente durante su presencia final concerniente a la consumación y fin del orden mundial.

    Para unos, Jesús predicó claramente que la generación que lo vio morir sería la misma que lo vería volver, y así fue efectivamente debido a su Resurrección al tercer día. Otros más afirman que la parusía se refiere a la destrucción de Jerusalén y al juicio sobre los judíos del primer siglo.


    Extraído de Wikipedia: gracias por el término, Blumm, ya he aprendido algo hoy.

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  4. Yo, que he sido del Opus Dei también sabía qué significaba Parusía, joder.

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  5. Y conocías la obra de Fornicio Ciscar, guapo?

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  6. es un tema muy apropiado para esta semana,

    a lo mejor, mañana domingo, ruedan esas cabezas,

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