Abrirse de alma

Hay libros que uno lee a plazos, periódicamente, sincopadamente, sin prisa y con pausa. Llevo con los diarios de Tolstói más de seis años; me acompaña desde los Reyes de 2003, en mis diversas casas, siempre a mi lado, junto a la cama. Viaja conmigo, vive conmigo. Forma parte de mi capillita literaria friki. Quizá no lo acabo nunca porque eso supondría liberarme de su presencia algo protectora, porque Tolstói irradia energías, esencias, cosas de esas que ya no existen hoy día y que hasta se desprecian, ningunean o, simplemente, no se ven porque se ha perdido la capacidad para ello.

Otro de esos libros es Momentos estelares de la humanidad, de Stefan Zweig, que todo el mundo, por cierto, contesta en los cuestionarios que es su libro favorito. Me sonrío internamente, jum. Leí ayer sobre Cicerón, un "artista", como lo califica Zweig, que dedicó la mayor parte de su vida a la causa pública, a la res pública, como político defensor de la libertad del pueblo. Soñaba también con que así se alcanzaría también la libertad individual, interior.

Gracias al golpe de Estado de Julio César, se le quita de en medio. Se le brinda la oportunidad del retiro, del aislamiento, por fin se convierte en quien realmente es. Y con el aislamiento, llega la felicidad. Lo dijo el pianista Glenn Gould: "El aislamiento es un componente indispensable de la felicidad humana". En el caso de Cicerón, Zweig dice:
"Al pensador creativo, tras todos esos años en el mercado, en el foro, dentro de la tienda de campaña en el frente, o estando de viaje, se le abre aquí [en su retiro a Frascati] el alma".
Espacio para el alma, para abrirse de alma. Yo lo he hecho en estos días santos y he notado cosas, amigos. Placeres intensos y accesibles. Extrañamente accesibles. Placeres que no dejan mal sabor de boca, sino que desoxidan el espíritu, como los ácidos Omega 3 hacen en el aparato circulatorio.
Sólo sé de los del Opus Dei, con sus retiros periódicos, como oficiadores de esos espacios para el alma, necesarios para que brote esa cosa que llevamos dentro pero que nos empeñamos en tapar, castrar, ahogar, asfixiar, fragmentar, embadurnar de mierda y discos de Joy Division.

José Antonio Marina, ese neo-Ortega y Gasset, debería recomendar en sus libros de EpC la necesidad de ese retiro puntual, que se puede hacer sin salir de casa. Y repito una cita de Ortega, ya impresa en aquel Kik-Kat existencial de 2006:
"La realidad genuina de la vida humana incluye el deber de un retiro frecuente a la solitaria profundidad de uno mismo".
La Semana Santa, con su sosería de tipo franquismo, creo que es tiempo propicio para hacerlo. ¿Lo has hecho tú?


Glenn Gould, al piano.

Comentarios

  1. ¡¡¡Métete con Cercas, si hay cojones!!!
    ¿Viste la crítica de Jordi Gracia en el último Babelia?
    Algo así como "la (o era 'una') obra maestra del siglo XXI". Y eso que acabamos de empezar(lo)

    ¡Que viva México!

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  2. Jajaja, mira, igual la pido para criticarla en Ojosdepapel. Estoy entre esa y la de Le Clézio...

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  3. Me ha recordado mis años de internado en el María Inmaculada, y esos ejercicios espirituales, unas semanas antes de Semana Santa, en una casa de campo en medio del más bucólico paisaje de almendros en flor y pajaritos revoloteando... Me tomaba yo muy en serio todo aquello, tan místico...
    Retirarse con frecuencia a las profundidades de uno mismo... pufff, qué miedo, cuanto monstruo submarino desconocido puede aparecer en semejantes incursiones a lo más hondo de uno mismo.
    En fin, tiempos difíciles para semejante tipo de submarinismo.

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  4. No hace falta ponerse el buzo y baja a la fosa de las Marianas, con plomo en las suelas. Es tan sólo dejarse caer, flotar sobre nosotros, como hojuelas (jajjaj) que caen lentas pero mecidas por fuerzas que nos superan.

    Me veo de profesor de ejercicios espirituales de todo a cien:
    Pulil-cela; dal-cela.

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  5. Los retiros son indispensables. En plan simplista, yo los catalogaróia según su duración.

    Está el retiro exprés, que yo lo practico a diario, y básicamente consiste en ese rato de pensar, repasar, replantearse todo tirado en la cama o en la ducha.

    Después viene el retiro 'findesemana' o también llamado en una lengua ancestral, 'kokotia'. Un par de días en el que liberar al cerebro de toda preocupación y así darle tiempo para pensar sobre sí mismo. Esto se puede hacer lléndose uno a un pequeño pueblo, pensión, casa rural o incluso a un monasterio.

    Finalmente está El Retiro. No el parque. Sino ese que consiste en irse una temporada larga, digamos un año, para replantearse uno su vida.

    Éste último yo no lo he practicado y solo debe usarse en casos extremos. Los dos primeros, sin embargo, los recomiendo vivamente, aunque no es necesario porque todos lo hacemos, pero hay que hacerlos bien, a fondo, sin engañarse a uno mismo, incluso con papel y lápiz.

    No se si el post iba de esto, creo que no, pero me he dado cuenta una vez lo he escrito y ahora no lo voy a borrar así que ale, aquí queda.

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  6. Ruego al señor M.M. no se ensañe con ese "lléndose". Perdón.

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  7. Pues me temo que sí que iba de lo que comentas, Molusquín.
    Yo he hecho de esos tres retiros que dices. De hecho, creo soy demasiado aficionado al tercero. No sé ya si es virtud o vicio; la aclamadora mayoría social diría que lo segundo, pero bueno, caso el justo.

    Y, sí, a ver si hacemos unas 'kokotias' de esas que dices, jajaja.

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  8. Qué sentimentales ambos, señor Laporte y Molusco... "dejarse caer, flotar sobre nosotros,(menos mal que aquí le dio la risa) como hojuelas"... Retiros en la cama o en la ducha, liberar el alma los fines de semana... Solteros, ¿verdad? Diré que no sé lo que es leer las cuatro páginas de un libro de corrido, que desde hace ocho años no me ducho sola!!! hay una liliputiense a la que le gusta ducharse con mamá y si no se enfada...¡La cama para replantearse! (entre otras cosas, imagino, ya que estamos con el Todos a cien)... me viene corto el tiempo para dormir, aunque si me empeño igual me replanteo algo entre sueños... en fin... son demasiados los libros a plazos.
    Y el señor Mario Moliner nunca se ensaña, corrige y enseña... hace mucho que no aparece por aquí, ¿estará de Retiro?

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  9. Mirala a la amiga Elpatio, como quien no quiere la cosa, cotilleando que es gerundio... jojojo.
    ; )
    No mentemos a don Mario, que habrá vuelto de sus vacaciones, donde quiera que vaya el tío, de retiro o Imserso.

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  10. Cotilleando???... La pregunta es retórica, pero vamos, es deformación profesional, una de las etapas de PAE (proceso de atención de enfermería), no puedo evitar leer, obtener y ordenar datos, valorar y deducir...jajajaja
    INSERSO creo que es con N... al menos en La Mancha (Instituto Nacional de Servicios Sociales, mismamente)
    ;) sobre este nuevo lenguaje de signos y su significado irá mi siguiente post, cuando lo empendole, que ahora no me da tiempo.

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  11. El Instituto de Mayores y Servicios Sociales (IMSERSO, que hasta el 2004 se denominaba Instituto de Migraciones y Servicios Sociales), creado el 31 de enero de 1997 en reemplazo del INSERSO, es la Entidad Gestora de la Seguridad Social para la gestión de los Servicios Sociales complementarios de las prestaciones del Sistema de Seguridad Social en materia de mayores en España. También se encarga de la gestión de pensiones de invalidez y jubilación en su modalidad no contributiva, la propuesta, gestión y seguimiento de planes de servicios sociales de ámbito estatal en el campo de acción de la entidad y de las relaciones con organismos extranjeros e internacionales y la asistencia técnica a programas de cooperación internacional dirigidos a las personas mayores.

    Que soy muy mirao para esas cosas, Doña Patio... A ver si me paso por su blogs, que soy un malqueda..

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  12. Y yo que pensaba que los libros más socorridos para contestar un test de esos de última página de dominical eran: los pilares de la tierra, como campeón indiscutible y el perfume, como fiel escudero.

    No he leído el segundo, pero como sea tan peñazo como el primero, menudo tufo.

    Y para el periquito mexicano...venga, venga,no llore, por favor... ¡¡pero si van a tener el estadio más nuevo de segundo!! El caso es quejarse... cuánto inconformismo jajaja.

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  13. El periquito mexicano: jJAJJAJAJAjjajj.

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  14. Glenn Gould era un gran pianista pero compone una de las estampas menos estéticas que uno puede imaginarse. Lo curioso es cómo incumpliendo todas las normas en cuanto a silla donde sentarse, altura de los brazos respecto del teclado, proximidad al mismo, movimiento de los brazos, etc. tocaba tan bien. Dicho lo cual, una provocación: a mí me gustaban más Rubinstein, Richter, Horowitz, Arrau, y entre los actuales Argerich, Barenboim, Pollini y unos cuantos más.

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  15. Para un orteguiano ver comparado a José Antonio Marina con Ortega y Gasset es como comparar al Manzanares con el Rin, al Jarama con el Danubio.

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  16. Oh, Dios mío, las variaciones Goldberg y Sternstunden der Menschheit en la misma entrada. Sorry, me ha entrado nostalgia doble. Siempre he querido ser traductora de Zweig... snif

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