Sobrevaloración del chándal

Esa prenda, el chándal, es el pijama de los comandantes. Pensemos en Fidel, que a ver si llega a celebrar los cincuenta años de su Revolusión. Un Fidel en chándal, sin galones, sin color aceituna, con las rayas de Adidas y los colores rojo, blanco y azul, que son los mismos que los de su odiado Estados Unidos. La bandera cubana comparte esos tonos, y los de la Francia de la libertad, igualdad y fraternidad. En el caso cubano, póngame de lo segundo y tercero, nada de lo primero.

Pero volvamos al chándal, esa prenda que brilla por su ausencia en mi armario. Y hoy, que me ha dado por salir a correr, sí, me he cruzado con Latinajo de Híspalis y me ha dicho que cómo es que iba a correr sin chándal, en vaqueros. "Bueno, puesto que uno va a realizar un gran ejercicio físico que se presupone desagradable, no creo que un mayor o menor grosor de un pantalón importe mucho". ¿Quién busca la comodidad en el sacrificio? Es como sí los soldados de la batalla de las Termópilas fueran con bufanda a la batalla, para no enfriarse el gargajo*. Además, los vaqueros estaban para lavar.

No corro a menudo, suelo hacerlo cada vez que hay elecciones en el País Vasco, aprox., y cuando lo hago experimento sensaciones que escapan a mi control. Es como si uno ingiriera una droga de la que no tiene referencias: todo es posible, e inquietante. Me asusta ese proceso en que la mente se instala después de una pateada in extremis. Por lo pronto, se me echa encima el sufrimiento de la Historia humana, de los barcos con negreros y escorbuto, de las cruzadas, de las torturas de la Inquisición, de los patios carcelarios, de los atletas de la maratón, o el maratón, de Garzón, de Michael Caine en la guerra de Corea, de Tolstoi en la guerra de Crimea, de Eduardo Haro Tecglen en la División Azul, de Altolaguirre en un campo de concentración francés, del pueblo judío, famélico, frío y cansado antes de ser genocidado, del destierro siberiano, de la Intifada X, de las cestas de ojos sacados de la guerra de los Balcanes.

Mi corazón se tranquiliza poco a poco, todo tiende al equilibrio, a la búsqueda de la paz, y sigo pensando que el chándal está sobrevalorado, y la indumentaria deportiva. Para sufrir, no hace falta táctel.

*Guiño a Contenedor Amarillo

Comentarios

  1. Me-cago-en-la-puta. Se me ha borrado el comentario. A la mierda los chándales!!

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  2. Más que por comodidad es por seguridad. Imagínate que en una zancada de esas se te raja el vaquero. Además, este tipo de tela no recibe bien el sudor con el que se presupone va a empañarse nuestro cuerpo después de la corrida (y olé). En fin... que las cosas están para algo. Aunque reconozco que ver a Naufri en chándal me causaría vergüencita y tres o cuatro tipos de Anti Síndrome Stendhal.

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  3. Intentaré vencer la pereza y superar la ira e intentar reescribir el comentario. No es que fuera bueno o especialmente largo, pero estás cosas fastidian.

    Por un lado decía que mis compañeros de piso corren casi todos los días a pesar del rascuz. Siempre con chándal. Yo me he visto tentado alguna vez, pero la falta de indumentaria me ha hechado siempre para atrás. Bueno la falta de indumentaria... y sobre todo de ganas.

    También decía algo así como que el chándal no es cuestión de comodidad sino de mensaje. Si sales a correr en chándal, la gente no se extrañará. Pensarán "Un tipo sanote, aspirante a parejota con críos". Pero si te ven corriendo en ropa de calle, sólo generarás sopechas, porque la gente es muy malpensada. "Seguro que se ha ido sin pagar de algún bar" pensarán las señoras mientras van a misa, y buscarán unos metros detrás de ti a ese perseguidor inexistente.

    Así que chándal para correr. Que además, el monopolio de los vaqueros está llegando a cotas insospechadas.

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  4. Contenedor amarillo10 de febrero de 2009, 5:48

    Y yo que pensaba que no existía tío más raro con las vestimentas que mi primo, que le he visto esquiar en candanchú-chú-chú (¿Aún existe el tren ídem, en el que se subía cuando era enano un abuelo de la misericordia con un taco de fichas enorme para dar vueltas media tarde sin tener que bajarse?) con vaqueros.
    Mientras leía he llegado a la misma conclusión que Molusco. Si viera a aun tipo corriendo con vaqueros en lo único que pensaría es de qué huye. Es más, con esa guisa, si cada vez que pasaras al lado de un peatón le gritas un poco convincentemente corre, te aseguro que más de uno salía por patas y te adelantaba. Por si las moscas/moscos.

    Llevo una temporada que duermo de culo... ¿será por pensar en palabras como bocio o garganchón?

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  5. Pero hombre de Dios: ¡a quien se le ocurre ir a correr en vaqueros! Y ni siquiera en chándal. Bien se ve que corre Vd. de uvas a peras. Hoy en día se practica el running con mallas elásticas multiactivas, bodys aislantes de alta transpirabilidad, camisetas reflectantes ultravisibles y zapatillas de gel con absorción de impacto. En tiempos muy fríos vienen también bien guantes ajustables con impregnación de neopreno y, si llueve, cortavientos impermeable con circulación térmica. Si es que como decía E.L. (Elvira Lindo, no confundir con el autor de “postales del naufrago digital”), se ve que estos intelectuales están fuera del mundo. Ainsssssss…

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  6. Coño, que "hallagzo" ella tambíen es EL... Un día me propondré buscar otros ELs, en diversos ámbitos... Ya tengo uno, Eduardo Lago, escritor como Ella, y director del Instituto Cervantes como El (Muñoz Molina).

    Y volviendo al deporte, ahora lo entiendo Carlos. Ya sé por qué me cansé tanto: me faltó el neofreno multaaztivo. Ainsssssss (doble).

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  7. El chándal es la prenda más versátil. Para ir al gimnasio, para ir a la compra, para ir a comprar el periódico los domingos por la mañana, para estar tirado en casa, para ahuyentar a un pretendiente que no te guste... ponte el chándal y acude a la cita, verás qué cara de odio/decepción. Brillante. Berta.

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  8. Me he acordado de este post porque el otro día se me acercó corriendo por la espalda un sujeto en vaqueros. Lo primero que pensé es que me iba a robar, luego vi que estaba haciendo footing. Cómprate un chandal para evitar este tipo de confusiones.

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