He enviado una
crítica a
Ojos de Papel sobre
Los hechos, autobiografía de un novelista, de Philip Roth, que se vuelve a publicar, veinte años después de su aparición. Una vez leída, cabría preguntarse en qué medida debe el autobiógrafo escribir pensando en el público, o si todo es vómito vital y para qué pensar en el lector. Abogo por una sabia mezcolanza entre vómito del bueno e ingenieria literaria.
5 comentarios:
Sabia decisión. Pero, una vez tomada ¿cómo se implementa?
Fdo.: el preguntón
pd. Toma ya... es que quería usar el verbo implementar y no sabía cómo. Me acuerdo que la primera vez que lo utilicé en un escrito -estoy hablando de La esperanza republicana, dentro de un libro colectivo- fuí reconvenido en público por el coordinador del volumen. Todavía no lo había admitido el RAE. Debe hacer unos diez años. Me he estado aguantando las ganas todo este tiempo. ¡Qué descanso!
Pues yo voy a seguir con las preguntas...
¿Para alguien como yo que no ha leído nada de nada de Philip Roth, cuál es el mejor libro para empezar?
A sus pieses, señor náugrafo.
Angel/Adu: me 'encanta' esa palabra. Un amigo la usa mucho, en plan coña. Y 'subsumir' te la regalo. "¿Podrás venir?". "Igual me subsumo".
Contenedor: te recomiendo 'Elegía'.
A los picantes de vuestras señoras.
Gracias mesié. Mañana me voy a la efnaque a por él, que tengo por ahí un cheque-regalo que me va a caducar como los yogures.
Yo también apuesto por esa mezcla de esos dos elementos.
Por cierto, he leído un par de libros de este autor y estoy fascinada con él, su literatura me parece poderosa y muy humana. Seguiré buscando sus libros porque me gusta mucho. No conocía esta autobiografía.
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