19.2.09

K

Meterse en un locutorio es como viajar a Bolivia; en ambos sitios uno es el raro. En el locutorio de la calle San Nicolás y en el de La Paz. Quizá en el de San Nicolás, Pamplona, pueda pasar por algún inmigrante del Este, búlgaro, digamos. Pero si uno se abstrae un poco, y escucha las conversaciones con sus dejes amerindios, pues sí, podría estar ahora mismo en Bolivia.

¿Y qué?, me diriáis, escasos lectores que os pasáis por aquí. Como Jordi, que sigue entrando en este espacio desde Brasil, o Molusco, desde Nova Scotia, un lugar en plena nada, con poco que hacer más allá de beber alcohol y arrimar the little ognion. O Violetera, que pronto deberá comprarse un libro titulado Dejar de beber zumi es fácil si sabes cómo. O ese corpus lector que forman El Kafkiano desoxidado que lee con Zinzano y no fuma con Sir Alser Bert. ¿Y qué? Sí. Viajar es hoy la cosa más vulgar del mundo. Mas lo vulgar no es viajar, qué coño, lo vulgar es creer que viajar no es vulgar. Hay cierta ostentación del viaje tremendamente provinciana, si se me permite usar esa palabra tan provinciana. Hoy me contaba Iban Basten algo sobre unos tipos que se han ido a tocar la txalaparta al Perito Moreno, pasando por Jordania, Sidi-Bu-Said y Benarés, que no es ciudad colindante con Javea o Picassent, Benarés, sino que está en el corazón de India o la India. Y que han hecho un documental, porque ahora todo el mundo hace documentales y eso.

Aquí el náuGrafo se plantará en Cuba en un par de meses y seré uno más, otro código de reserva de Iberia en este caso, otra maleta vagabunda de culo inquieto. Lo elegante es, hoy, quedarse en casa, ejercer un epicureísmo de salón a contracorriente. Viajar es fácil, que te pasen cosas en los viajes también lo es, exprimir la nada de Nova Scotia sin estar en Nova Scotia, Canadá, y ser feliz con ello, es más complicado y meritorio.

Chesterton decía, citemos, que una ciudad que no se puede recorrer de punta a punta en media tarde es demasiado para el body. Es cierto que nunca abarcamos las ciudades, y nada más vulgar, pedante y despectivo que esa frase que hemos dicho todos alguna vez de "[ciudad de provincias] se me ha quedado pequeña". Los cojones. Otra cosa es que el kitsch provinciano (léase La insoportable levedad del ser para abordar el concepto de lo kitsch, palabra tan difícil de escribir de memoria como Nietzsche), que el kitsch provinciano, digo, haya horadado nuestra capacidad de sorpresa y nos canse ya. Hoy nos cansamos pronto de todo, me temo, pero la gente sigue leyendo novelones del sueco ese a tanto el kilo, y ladrillos de tipo histórico en plan bulímico.

Ese dilema entre el viaje interior, los viajeros inmóviles, y el viajeviaje, a lo Reverte, a lo Hemingway, a lo Orwell, está ahí siempre. También están los que, aburridos de sus aventuras de papel y butacón con orejas, se lanzaron de cabeza a un, pongamos, Bolivia, en este caso real y no de pega, como mi viaje vespertino de locutorio. Antonio Soler, el de El camino de los ingleses, me dijo en entrevista que él era más de viaje interior, a lo Kafka, que de literatura de la experiencia, a lo Hem.

Creo que un hijo entre Kafka y Hemingway habría dado buenos frutos: Kafkingway. Con K de Joseph K.

Gracias.

7 comentarios :

  1. De nada.

    Me he estado preguntando hasta el último párrafo dónde estaba la K.

    Saludos.

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  2. Hey, el blog Desóxido no es mío! Yo sólo puedo con uno..
    Hablando de literatura de viajes, hace poco leí "Los anillos de Saturno", de Sebald. Me parece un libro perfecto en todos los sentidos. Si no lo has leído y te apetece, ya sabes.

    Un saludo

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  3. Digan lo que digan viajar sera siempre raro.
    Y las ciudades de provincias fascinantes.

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  4. Yo debo de ser muy elegante. No viajo absolutamente nada. Ni siquiera he empezado a viajar.

    Lo malo del kitsch de las provincias es que es siempre el mismo, "El kitsch de las provincias". Lo bueno es que así todos los que lo hemos aborrecido tenemos mucho en común, aunque seamos de lugares muy distintos y aunque no todos ellos provoquen el mismo Anti síndrome Stendhal. Deberíamos pensar más en el kitsch de gran ciudad, mucho menos polisémica de lo que creemos, mucho menos perdonable en su contexto, mucho más rico y sin embargo más patético. No hay que olvidar que Madrid está lleno de gente a quien X se le quedó pequeña...

    No deberías recomendar La insoportable levedad del ser tan a la ligera. Creo que nuestra interpretación del kitsch de Kundera fue algo muy personal. Y no, tampoco pienso dejar de beber zumo.

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  5. Contenedor amarillo20 de febrero de 2009, 1:34

    Yo me estoy haciendo viejo, me pongo hasta el culo de coca-cola pero sin cafeína, como los niños.

    A mí Pamplona se me quedó tan pequeña que me fui a Madrid para descubrir, tres años después, que se me había quedado igual de pequeña, por eso volví a casa, a la ciudad de provincias con rápida salida al mar, a Francia y a la propia Madrid.

    Madrid estará lleno de futuros triunfadores pero a mí me enseñó que casi todos terminan por vivir en Móstoles o Alcorcón con el estoicismo en el sobaco y el conformismo en la entrepierna resignada.
    Ya no me fascina vivir en las grandes ciudades porque tras los portales sólo hay miserias, y tan anónimas que no pueden ser compartidas con nadie, porque a nadie conoces realmente.
    Hasta el miedo provinciano al que dirán le he pillado su truco, porque para muchos es el motor que tira para salir de esa modorra de la resignación que sólo te emponzoña el ánimo hasta ser un esclavo del sistema picador de carne ajena, con abono trasporte B-1.

    Qué lejos queda eso del triunfar y qué a gusto sube uno con el coche a las ventas de Ibardin así, a ver la bahía de Txingudi, allí abajo, con el viento cascando fuerte y sabiendo que la fnac está en Donosti, la Casa del Libro en Vitoria – Gasteiz (el que tenga para ello) y el TGV en Hendaya.

    Hoy ya no estas lejos de nada, salvo que vivas en Madrid o Barcelona, que todo te pilla a tomar por culo.

    (Me ha encantado ese "los cojones". Lástima que no sea con k porque es el centro de toda la posta. Cojonudo)

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  6. Rosa, Kafkiano, Violetera, emma, Contenedor, gracias por vuestros majníficos comentarios.

    *Kafkiano, con k de kafkiano, que ya sé que no eres Desóxido, koño.

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  7. Yo te leo desde Londres... y que poco original me siento ahora mismo!!! Tratare de ser mas elegante y te leere vestida con un alta costura de Chanel y un collar de perlas de dos vueltas mientras degusto una copa de champagne frances y unas ostras... asi te vale?

    Que casualidad, yo conozco al director de ese documental Nomadak TX... Raul de la Fuente y es bastante interesante saber un poco de todos los viajes que hicieron para grabarlo.

    Y creo que aun a riesgo de parecer vulgar voy a meterme ahora mismo a mirar alguna oferta en ryanair... con tu post me han entrado ganas!!

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