1.2.09

El 'continuum' treintañero

Mi vida social hace tiempo que se desordenó, que se introdujo en una Osterizer con las que en mi casa hacíamos gazpacho y helado de fresas, con lo que se hace más difícil sacar conclusiones generacionales. En el arco que va desde los 21 a los 34 cabe mucha psicosociología barata, demasiada para extraer alguna observación digna. "Que la gente cada vez está más como un cencerro", a lo sumo, como apuntó no sin agudeza la sin par Violetera.

Ayer, en cambio, me reuní con un grupo de amiguetes que rondaban casi todos los treinta. Hubo actualización de nuestros currículos vitales y comprobé que, a partir de cierta edad, todo es un continuo. De algo de eso hablé hace poco, aquello de la insonsable edad adulta.

Mi hermano puso el simil (el viernes, café Gijón) de la autopista. Algunos quizá nos desviemos por carreteras secundarias, pero vamos, la vida adulta consiste en encontrar tu carril y avanzar por él. Hasta entonces todo son nudos gordianos de entrada y salida, cinturones, radiales, rondas, circunvalaciones con rumanas que te venden cosas y enseñan dientes sucios de oro, líos más o menos emocionantes y hasta angustiosos.

La opción del crío parece la única alternativa posible para azuzar esa velocidad de crucero, tan parecida a la del año anterior, en que van convirtiéndose esas vidas casi treintañeras. Alguno se compra un piso en barrios verosímiles y posibles, como Villaverde, en las antípodas del provisional Mirasierra, y la vida cobra forma, se materializa en posesiones.

La vida real deja de ser provisional, a la incertidumbre se le practica una endodoncia y se empiezan a acumular kilómetros, horas de vuelo, cosas de esas, camino de la muerte o lo que llegue. Autopista hacia el cielo. Desde el Mirador de Selkirk, la idea me atrae y repele a partes iguales y la asumo y me rebelo cada día.

5 comentarios :

  1. violetera tiene razón, yo soy un ejemoplo de uno que está cada vez más como una cabra,

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  2. Contenedor amarillo2 de febrero de 2009, 0:35

    Sí, basta ver a los del zampanzar de Ituren.

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  3. "Desde el Mirador de Selkirk, la idea me atrae y me repele a partes iguales y la asumo y me revelo cada día" (Eduardo Laporte. Crisis de los treinta)
    Definir el continuum, el transcurrir de la vida, como velocidad de crucero eso ha sido genial... Yo, que desde los veinte sufro de crisis existencial crónica con terribles periodos de reagudización (me encuentro en uno de los peores, a mis cuarenta), consumiéndome en "el letargo de la costumbre y en la carencia de imaginación" (Wilde, El retrato de Dorian Gray), que no asumo, ni asumiré nunca esta tediosa autopista a velocidad de crucero... Pero, al fin y a cabo, lo que buscamos todos es estabilidad y esa estabilidad (casi siempre se define en la tercera década) llega a convertirse en una cárcel, carente de nuevos objetivos profesionales y personales. Aunque conseguir mantener una velocidad de crucero en medio del colapso o de la vorágine de una autopista también tiene su mérito... Me acabo de dar una palmadita en la espalda, de consuelo.

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  4. Gracias, El patio. Quizá haya que combinar estabilidad con épocas de profundo desorden existencial, con accesos de vida en rama, con gotas de pérdida del control y todo eso. Sí, hay que tener cuidado con las cárceles. Lo decía el bajista de los Rolling, Wood, creo, que sí, que ser estrella del rock era guay, pero que a menudo se sentía en una cárcel... de oro.

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