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Escribir, aunque te lea una persona. Creo que es suficiente recompensa, suficiente para el placer que proporciona depositar algo en el mar de la blogosfera, quitarse ese peso de encima, esos pensamientos de encima, que han ido cobrando forma dentro y que están listos para salir. Mente como horno de pensamientos, que trajina esas briznas cerebrales hasta convertirlas en palabras hechas y derechas, o series de palabras que forman algo escribible, material. El otro día, una catedrática de arte de Valladolid me dijo que en la tradición hindú, el arte es el modo de hacer material lo sagrado. Aquí aspiramos a hornillo a lo sumo, uno de esos que sirven para calentar morcillas o paninis, pero a fijar, de alguna manera.

Escribir, digo, aunque no te lea ni dios. La dependencia del comentario esclaviza al bloguer. Parece que si no se comenta, no se ha leído. Pero no es así, como demuestra StatCounter, con sus verdades estadísticas. Hay gente al otro lado, de ahí la fascinación de/por los blogs. Por fin alguien te escucha. Escribir es hablar sin que te interrumpan: Jules Renard. Walter Scott escribió su Diario y llegó hasta mí en una feria de libros en San Lorenzo del Escorial, con sus menudencias de hace doscientos años. Ese tránsito de siglos ya merece la pena, me digo, basta un solo lector, hoy o dentro de siglos para que escribir merezca la pena. Imaginemos a alguien atascado en una página de Internet, quizá ésta, moriría de la depresión. Pero sería un buen lector, quizá el lector ideal. Un lector ideal que, como su propio nombre indica, es ideal. No necesita personificarse, ni tener sexo, como los ángeles. Es algo angelical, sí.

El otro día soñé que entraba dentro de un blog. Sí, como en una película (que V reconoció al instante, a pesar de ser casi de los años setenta) en que un tío se metía dentro de la maquinita de videojuegos, de puro viciao que era. Sus amigos jugaban luego en ella y él gritaba que le liberaran, pero nadie lo hacía y se desgañitaba ahí, enanillo, hasta el fin de los tiempos. En mi sueño, yo estaba dentro de la barra de comentarios de Blogger, como atascado en una zona libre de html, tierra de nadie internáutico, y subía y bajaba sin saber cómo escapar de allí. Me preocupé.

No sé si voy a completar el abecedario. Me noto raro en este cuerpo nuevo.

Comentarios

  1. yo he estado en esos puestos de libros, también... claro que no vi ese libro, que dices,

    si lo llego a ver me lo compro,

    sólo para fastidiar, para que no te lo compres tú, claro, porque yo, ese señor... me suena a chino,

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  2. no, perdón, me he confundido, el mercadillo de libros que yo conozco no es en san lorenzo sino en el escorial de abajo, los domingos por la mañana, ¿arriba también hay libros?

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  3. La siguiente la C de cabrón. ¿Qué dirás con la cé?

    Revienta o escribe!

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  4. Anómino: arriba y agosto.
    Sir: empezaré con la palabra cabrón. No sé cuando, pero así lo haré. Amén.

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  5. Se han colado también briznas de lirismo en el post, me gusta.
    Me apuesto un mojito en el Floridita que no llega a la N.
    Prescindir de los títulos es como parir escritos calvos. Y hacer series es como proponerse poner puntos a las es o negrita a las zetas, un capricho.
    No hay que dar un duro por la posteridad, es como ser el más rico del cementerio, aparte de ser zona ya asignada a los elegidos/señalados, que menos se han de preocupar aún de su sino.
    Buenos días y en Jordilandia no queremos más posts de si te llaman Brandon en un bar, si el albornoz no está en su sitio, etcéteras. Yo me acercaba a ese lector ideal, y la intrascendencia y levedad de las últimas semanas, me han hecho cambiar a Ana Rosa. Un abrazo y trascendencia amigo, siempre mola más :)

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  6. Acepto la apuesta, el Floridita dirá. Agradezco el mensaje, pero también envío una nota a Jordilandia, en el que le planteo a su principal habitante que si opina que los blogs son como una pizzería, en el que el bloguer debe cocer los posts al gusto y/o preferencia de sus lectores más fieles e insignes.

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  7. Es cuestión de sim-patía o no con sus lectores, depende de ese pathos común o no, algo muy objetivo y personal al mismo tiempo.

    A mí como es nuevo que tenga lectores/comentadores estoy más pizzero y valoro no hablar en ese desierto cibernético provisional, y les hago caso, dando una de cal y otra de arena en lo que coincido y lo que no, para evitar mantequilla bloguera también.

    Escribir de espaldas a quien le lee, cosa que usted no hace, es de muy desagradecido y onanista, tal vez propio de eso que llaman escritor deshonesto. O autista.
    El Floridita tomará la decisionita.

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  8. No nos precipitemos en los judgements, Santamaría, que aún quedan muchas letras por escribir.

    Nos espera el Floridita.

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  9. *Agrego: lectores/comentadores de provinencia naufraguil, sin su blog no hubiesen ido a parar al mío hasta dios sabe cuan

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  10. Eso, eso, recordemos las bondades sinérgicas que aquí se han producido, jeje.

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  11. Algunos aunque parezca mentira conocimos antes el blog del Sr. Santamaría y mediante él llegamos a éste, y hasta compramos su libro para regalar en navidad, así que como en esta vida todo se compensa, unos van y otros llegamos...

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