Libertad para los pájaros: ¡YA!

El sábado hablábamos, V. y yo, sobre el cautiverio, injusto a todas luces, al que la sociedad humana ha condenado al pueblo pajaraui. Primero tratamos, V. y yo, de imitar los sonidos guturales del trineo (acción y efecto de trinar) de canarios y jilgueros de diverso pelo, cuyo canto se ha sobrevalorado con el tiempo. No todo es un limpio pío-pío, sino que el pajarillo regurgita, se aclara la garganta soltando unos gorjeos a lo Edith Piaf con las erres, para proferir después unos histéricos e histriónicos ¡¡pí-pí-pí!! altisonantes, repetitivos y elocuentes. Hay todo un llanto en ese canto, convinimos.

No son muchos los sectores que se han solidarizado con la situación del periquito común, el jilguero gorjiblanco o el canario anaranjado. No los conozco, al menos. Sí sé, en cambio, de la existencia de campeonatos de canto pajarero, como estuve a punto de ir a cubrir en mis días de periodista manchego. El colega al que le tocó redactar el evento me contó horrendas prácticas para lograr mejoras en el canturreo de las avecillas, como mantenerlos durante todo un año privados de luz para que, al notar de pronto la visión clara, rompieran a cantar como jamás lo hicieron. Todo un Guantánamo avícola cuya desmantelación, sin ser agoreros, no creo que entre en el programa de don Barack Obama para esta legislatura.

¿Tienen derechos los pájarillos? Mi libertad termina donde empieza la tuya, decía un dicho que siempre me costó mucho entender. Porque, ¿qué pasa con ese vacío legal que permite encerrar a una criatura voladora entre rejas y a que nadie le empapelen por ello? ¿Por qué miramos hacia otro lado en lo tocante a los derechos más básicos del colectivo canarión, como si no fuera con nosotros la cosa?

El PPC (Partido de las Pequeñas Cosas) tomará (algún día) cartas en el asunto. Por lo pronto, sus simpatizantes deberían abrir las portezuelas de cada jaula represora que encierre a un inocente pajarillo, criaturas diseñadas por la Naturaleza para volar y para recordarnos el valor de la libertad, no para comer alpiste Nido de por vida.

Comentarios

  1. Ya digo que para tener adornos vivos las plantas de interior ofrecen todo un abanico de posibilidades.

    ¿Por qué ha llegado el pájaro a ser considerado una mascota, al igual que un perro o un gato?, me pregunto. No es cariñoso ni obediente, no ofrece compañía ni ofrece nada, sólo está, come, bebe (por tanto, quita), ataca a los dedos intrusos cuando duerme, ni siquiera es bonito. A menudo sus propios dueños se quejan del reiteratipo piopió y no hay ningún tipo de interacción entre amo y ave. Igual pasa con las tortugas, que encima huelen a jamón de york putrefacto. Y ahora pienso que no sé si preferiría ser canario o tortuga, la verdad. Si me quedaría con la vida vista como un mundo de rayas verticales o velada por un plástico azul transparente y con un ciego que nunca cambia.

    Se me ocurre que los pájaros sirven para reutilizar las páginas de periódico. O quizá para satisfacer nuestra vena secuestradora.

    Este artículo (intento educarme para no decir post) me ha recordado a un pájaro que tuve, que vivió en mi casa, quiero decir; que vivió en su jaula, quiero decir. Era muy bueno. Tanto que a veces lo sacábamos de la jaula y lo poníamos encima de nuestra mano. No se escapaba y se dejaba acariciar. A veces veía la tele conmigo. Murió muy pronto, como todos los animales que me caen bien. Estaba enfermo y le puse aspirina en el bebedero. Al día siguiente murió y lloré muchísimo.

    Después tuve muchos más pájaros, pero todos eran gilipollas. Que se queden volando, que para eso están.

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  2. Donde puse ciego, quería decir cielo: "o un cielo que nunca cambia". He jodido mi lamentable intento de lirismo nocturno. Supongo que la culpa la tiene el ciego de ayer.

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  3. ¿Y los peces (por muy poca memoria que tengan)? ¿Y los perros? ¿Y los gatos? Son todos secuestros animales, esos sí, a cambio de seguridad, compañía, comida y bebida garantizadas. Aunque reconozco que en lo de las jaulas hay como una maldad añadida.

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  4. Yo veo el caso de los pájaros enjaulados completamente diferente al de otros animales domésticos tipo gato o perro, cuyas interacciones con los dueños son mucho mayores. Mi suegro colecciona pájaros, si se puede decir así. Incluso ha construido una caseta en el jardín para guardarlos. Me dan bastante asco. Son animales malolientes y nada cariñosos. Saca las jaulas una vez al día para que tomen el aire. Tiene montones. Es un poco deprimente ver a esos animales de naturaleza libre encerrados. A su favor tengo que decir que cuando cría palomos heridos siempre los deja libres cuando son adultos.

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