25.1.09

Gafas

A sugerencia de Pepa Mizín, vamos con el post prometido: Gafas. Qué decir de ellas, pues no sé. Que las llevo ahora mismo, por ejemplo. "Las gafas son el único complemente que se lleva en la cara, ¡hay que cuidarlas, son importantes!", suele decir mi amigo Josu, que se olvida de pendientes y algún otro abalorio. Su hermana tiene una óptica en Guernica/Gernika (nunca sé como poner estas toponimias) y no le va mal la vida. El mes más flojo dice que es noviembre, mes algo colgao entre el inicio de los colegios y el pico de las Navidades.

Tienen las gafas algo de relación íntima con quien las porta. Es el único elemento que te acompaña a todas horas, excepto en el sueño. Gasto las mías desde junio de 2004 y desde entonces, constituyen el único ente que no se ha despegado de mí, que ha compartido conmigo casi cinco años de vida, todos los días. Ha habido mujeres, cambios de ciudad, cambios de casa, cambios de vocación, cambios de calzoncillos, pero las gafas se han mantenido allí, inmutables.

Una vez, Violetera me las aplastó, sin querer, al sentarse en la cama sobre ellas. Pasé todo el verano con las lentes en oblicuo, como el parabrisas de un Citröen Dos caballos. Otra vez las volví a pisar, en una playa almeriense, y como aquel dicho cursilongui de la mancha de mora con otra mora se quita, las gafitas se enderezaron. Y ahí siguen, pero por poco tiempo. Noto aires de cambio. Nada permanece, tampoco el coche, aquel Fiat, con pie y medio en el desguace. Sólo mi guitarra Admira Artista de aquel año 2000 y Casa Botín, desde 1725, siguen al pie del cañón.

No me gustan las gafas de Manuel Marín, el ex presidente del Congreso. Eran de esa pasta de los noventa, con birutillas color negro café y otras marrón dulce de leche. No sé como nadie le decía "Manuel, ¿¡a dónde vas con esas gafas?!". Tampoco las de José María Barreda, gafas normales, de montura metálica, y mucho menos las que usaba Florentino Pérez, ex presidente del Madrid: doradas y de metal, una verdadera aberración.

Me sorprenden las gafas de Arcadi Espada, así como republicanas y minúsculas, y me gusta la filosofía gafil que descubrí en Bélgica. La cosa pasaba por llevar las gafas más raras posibles, me dijo Cotión Durruti, funcionario eurócrata y mejor persona, que también se hizo con unos cristales de pasta de aspecto orondo, que recuerdan a espíritus liberales y cosmopolitas de otros tiempos.

El náuGrafo, con una resaca que sus gafas no ocultan, y Arcadi Espada, en 2005.

Aplaudí el cambio de gafa (como dicen los ópticos, gafa, nunca gafas) de Miguel Sanz Sesma, presidente foral, que se atrevió con unas alambicadas monturas dignas de elogio, por romper la sosería navarra al respecto. Creo que luego le copió Urdaci, pero no estoy seguro.

No soy muy amigo de la gafapasta malasañera. Se ven demasiado. Es como si su portador tuviera alguna carencia y tratara de suplirla con esa parafernalia algo aparatosa sobre el caballete nasal. Me parecen sospechosas, no me producen una confianza extrema. Además, las lleva todo el mundo que pretendió ir de original, fracasando en el intento.

¿Algo más sobre las gafas? Recuerdo a un personaje de El pequeño Nicolás al que se las recetaba el médico. Pensaba que sólo por llevarlas sería tan listo como Agnan, el primero de la clase... y luego suspendió todo lo posible. Recuerdo también que una vez, en clase, séptimo, año 92, me descubrieron la miopía. Me compraron unas gafas de pasta de esas invisibles y a mí me daba gran vergüenza ponérmelas en clase. Así que me las colocaba exclusivamente para descifrar los números que la profesora Garisoáin pintarrajeaba en su pizarra de matemáticas. Viendo ese trajín mío de quitar y poner me preguntó: "Eduardo, ¿para qué llevas las gafas?". "Para ver", contesté con cierta ingenuidad y sorna a partes iguales. Descojone general.

Se sofistica el mundo, llega la televisión digital, los periódicos en la Black Berry, los párrocos cantan misa por Skype, pero la peña sigue usando gafas. Sobreviven a lentillas y operaciones láser con incisiones cornéicas.

Y yo me alegro: dan mucho, no piden nada, nos acompañan siempre y las podemos cambiar por otras cuando se nos antoje. ¡Viva la gafa!

16 comentarios :

  1. Mi sueño secreto era llevar gafas y aparato en los dientes. Siempre creí que ambas cosas aportaban color a la cara, sobre todo desde que vi a una chica portar unos brackets llenos de gomas color rosa chicle. Me gustan mucho las gafas y la gente que tiene gafas me cae especialmente bien, menos las pijas que sacan esas de pasta gigantes y rojas, o violetas, de enormes fundas-estuche by Ágatha, en las bibliotecas de España. Se preocupan mucho de volverlas a envainar cuando van a la puerta a fumarse un 'piti'.

    Un post genial, Náufrago. Tómelo como un gran elogio, viniendo de su peor crítica.

    Por cierto, (y ahora me paso al tuteo) yo no te aplasté las gafas en la playa, sino en tu cama, con el culo gordo. En la playa fue donde las arreglaste tú.

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  2. Coño, es verdad. Procedo a corregir. Gracias por tus loas, viniendo de quien vienen, me siento halagado extremamente.

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  3. Sí, sí, Violetera tiene especial fijación por las gafas. A mí una vez me las choriceó, no digo más.

    Yo nunca he llevado lentillas ni me lo he planteado, las gafas nunca me han molestado y ya he llegado a acostumbrarme del todo a ellas. Son un buen escudo y no puedo evitar tocármelas, subírmelas, cuando me pongo nerviosa.

    También es verdad, analizando un poco la situación, que las gafas dan aspecto de pardillo. De toda la vida ha sío así, una persona con gafas no infunde el respeto necesario para que no te saquen una navaja en mitá la noche. "Ja, mira el tonto con las gafuelas, vamos a darle unas buenas hostias".

    Gracias por el post, ¡viva la gafa!

    P.S.: Sale usted muy sexy en esa foto (me recuerda a Ralph Fiennes). Y las gafas de ese tío son horrorosas, parecen de un disfraz.

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  4. Contenedor amarillo25 de enero de 2009, 12:01

    Con las que intento ver ahora, que llevan conmigo desde la universidad, parezco un naufrago atormentado. Sólo tienen una patilla, una de las dos piezas plásticas o de silicona, que no sé como se llaman, para que se fijen a la napia, también ha pasado a mejor vida. Si a todo esto unimos que ya sufrieron una brusca deformación por un balonazo hace tiempo, el panorama no mejora. La guinda del adefesio es que la graduación es un poco menor de la que llevo en las lentillas (¿los ópticos las llaman así o prefieren pasarse al tecnicismo de lentes de contacto?).
    Llevo años buscando el momento adecuado para comprarme otras, pero siempre que voy con una idea ha pasado de moda y ya no las venden. Algo así también me pasa con el dni, que desde que caducó, en mayo de 2007, lo he intentado renovar dos veces pero he fracasado las dos. Siempre se me pasa el turno, y por mucho.
    Qué va a ser de mi vida... en marzo me caduca el carneto de conductor y estoy acojonado. Soy una continua postergación. Ay.

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  5. Querido Náugrafo:

    Ya siento ser aguafiestas. Nada más lejos que Tombuctú. Sin embargo permíteme que te aconseje algo: aparta algún dinerillo para el futuro. No sé si a plazo o en calcetín, pero no gastes todo ahora. Eso que dices de las gafas: "y las podemos cambiar por otras cuando se nos antoje." está muy bien hasta cierta edad.La miopía o el astigmatismo son relativamente baratos.

    Pero ¡Ay! Vedrá María Presbicia (πρέσβυς) a visitarte. Tarde o temprano comenzarás a desear unos brazos largos como aspas de molino para sostener el libro a una distancia suficiente; luego te acercarás los papeles hasta rozar las pestañas, buscaras lupas, aumentarás el tamaño de la letra en Word y finalmente, finalmente caerás en el mundo de la lente progrevisa. Entonces Aflelou te dirá -¿Quién? ¿Eduardo? No. No te conzoco. ¿Chin chin? ¡Chinchón!¡ ¿Dos por cuántas?

    tal vez entonces recuerdes al electroamigo que una vez te dijo quedamente: Ahorra, ahorra y verás.

    Recibe el saludo de quien dejó de romper y perder gafas cuando compró sus primeras progresivas.

    p.d. Gracias por la cita. Como puedes imaginar, leí con gusto el manifiesto de P. Lacaja. Luego he visto entre tus lectores, blogs aún más sencillos que permiten su lectura de manera muy descansada. Entre ellos una enjudiosa sardinería con una entrada magistral: 20.1.2009 El reverso inseparable de Bukowski, titulado de la única forma posible. ¡Qué manera de escribir!

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  6. yo tengo un cajón lleno de gafas antiguas, mías y de otros,,,

    y de las mías que ahora puedo utilizar tengo 3, con la misma graduación, cosas de la vida, pues una vez me salieron gratis en un trabajo... son de las más baratas, pero duran y duran,

    yo me he sentado en ellas, las he pisado, las he tirado al suelo con rabia, tienen la pintura descascarillada, los tornillos pegados con pegamento, con laca de uñas, uno de ellos se perdió y está cosida una patilla con alambre, otra cosido con hilo normal,... las patillas dobladas, giradas, los cristales rayados, sucios imposibles de limpiar...

    pero bueno, para lo que hay que ver, son suficientes,

    bah,

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  7. Yo también noto aires de cambio. No puedo ponerme lentillas porque paso todo el día delante del ordenador y no quiero quemarme más los ojos. No me pongo las gafas a todas horas porque sé que cuando me acostumbre ya las tendré que usar siempre, así que tengo excusa para no saludar a gente que vaya por la otra acera, jeje. Debería empezar a planteármelo, debería cambiarlas por unas que no me hagan cara de empollona... pero nunca lo hago.

    Cambiando de tercio... las que no soporto son las gafas de sol que reflejan como si fueran un espejo. Hablas con una persona y no le ves los ojos, sólo una especie de antifaz que, eso sí y no otra cosa, genera desconfianza.

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  8. Container: a renovar, oñe. Aunque sea el deneís.
    Passy: sí, me veo en nada con el rollo progresif. Oye, gracias por la alusión sardinera. Ya se la he hecho llegar a su destinataria. Haremos un homenaje el título del susodicho.
    Nico_guao: sí, ya vi que eres de gafa aséptica. Una opción legítima.
    Patri: pero esas gafas ya no se llevan, digo cho...
    Y doña Pepa Mizín, tienes razón. Las gafas apardillan, pero dan aspecto de tio frágil y buena persona, y creo que eso a ciertas mujers (no muchas) les atrae. Pero, si, ese atraco a mano tendida que me practicaro hace poco no habría tenido lugar si hubiera llevado lentillas.

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  9. Gafas las del Savater.
    A las chicas las gafas les hacen más sensuales.
    ¿Qué máquina gastas? Produces post como churros, pollo. Pero me da igual, como tengo Zarzamora, los leo donde me pille. El último lo he leído en la cafetería rodeado de gentes con binoculares.

    Binocular. Me gusta el palabro.

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  10. Cierto, se me olvidó citar a Savatar. No veo tan claro de las gafas y las mujeres. A veces impiden la visión completa de sus angelicales bellezas faciales. Mola eso de que te lean con la ZarzamoraBerry. Es como algo intermedio entre el ordenata y el libro.

    Ah, y la máquina que uso se llama Bloguimil, es un medicamento para aliviar estados carenciales de creatividad. Se vende en mercados negros.

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  11. En cuanto a Savater. Quizás sea el uso más inteligente que pueda hacerse del color en una gafa. Hay quien, para preservar sus defectos, utiliza gafas oscuras. A Savater le basta con que la parte superior de la montura sea roja. La vista del interlocutor se dirige indefectiblemente hacia esas dos líneas horizontales de color alizarín.

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  12. Contenedor amarillo25 de enero de 2009, 23:14

    Para gafas, las de mortadelo. No dejarán de fascinarme nunca,¿o quizás sea la nariz?

    (He visto una peli recomendable para un domingo por la tarde: sencilla, amable, entretenida, y sobre todo... barata. "Bienvenidos al Norte", Gabacha del Gave. A ver si aprenden los de este lado de los Pirineos)

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  13. Contenedor amarillo25 de enero de 2009, 23:53

    Y hablanbdo de Savater, que acabo de coger su premio Planeta y en la contraportada sale en una foto grande. Las gafas con las que posa más que rojas son de juzgado de guardia. Joder, joder, joder.

    Coño, otras gafas que me molan son las que salen en la peli de El nombre de la rosa. Si alguien tuviera cojones de hacerlas, yo me las compraba.

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  14. ¿gafa aséptica, yo, con los sucias que las llevo?

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  15. Genial post náufrago. Es un hecho que las gafas no le quedan bien a todo el mundo. Opino que en general quedan mejor a hombres que mujeres, preferiblemente con ojos grandotes o incluso algo saltones si son miopes, sobre todo a los que tienen ojos claros con cejas y pestañas claras porque les destacan más las facciones. No creo que den aspecto frágil sino más bien intelectual.

    Como ya dije anteriormente, odio llevar gafas. Me la detectaron miopía en quinto de EGB en una revisión del colegio. Cuando llegué mis padres me hicieron el examen de leer las matriculas del parking de abajo. Para mi sorpresa no veía ni la primera. Pocos meses antes no era así (peligros de dar el estirón) Al ver que no las veía mi me llamaron gafotas, como de broma...me traumatizó.

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  16. No hay más que ver el anuncio... pero ya saben, no todas las gafas lo convierten a uno en un Pierce Brosnan... Usted, señor Laporte, casi se va pareciendo...
    Le creía de viaje, pensé que se había ido a la "proclama" de Obama, y resulta que había abierto nuevo espacio en el que me he perdido algunas de sus postales, pero ya las leeré.
    Un saludo, y seguiremos por estos lares.

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