El día del juicio molar

Dicen que las muelas del juicio son una rémora del pasado, un vestigio absurdo de esa evolución que no ha evolucionado tan bien como algunos pensaban. Parece como si la evolución tuviera algo de nostálgica y le gustara dejar marcas, huellas, mojones, de su existencia. Sin ellas, probablemente, no notaríamos que evolucionamos.

Según no sé quien, el hombre más evolucionado será calvo. La alopecia como símbolo de evolución. No lo tengo tan (atún) claro, porque es evidente que los que tienen una buena mata de pelo ligan más que los que no (calvo). Y eso al final, se traduce de algúna extraña manera en términos evolutivos. Algo de la teoría aquella de los 'memes' y demás. Si los no-calvos triunfan más, no creo que la humanidad vire hacia la alopecia radical, como pensaba por cierto Billy Corghan, que se apresuró a raparse el cuero al cero.

Mi tío Alfonso tiene unos brazos como de culo de bebé, suavísimos, libres completamente de estéril vello. Siempre lo achaca, orgulloso, a que es un hombre evolucionado. Sin embargo, gasta una tupida masa capilar y lleva varias décadas luciéndola.

También yo me las daba de evolucionado, por tener una barba casi simbólica, pelillo justo en el brazámen y, atención, carencia de muelas del juicio. Ese fue siempre un tema en el que apenas gasté una palabra y, hoy, cuando he visto las orejas al lobo, resulta que todo el mundo tiene su pequeña historietilla relacionada. Historias, sobre todo, con mucha sangre y secuelas de tipo gore.

Resulta que hace poco noté unas molestias en la mandíbula y pensé: ya han llegado las cabronas. Me radiografié y, en efecto, ahí estaban, apuntando maneras. Amenazando pero no del todo, quién sabe si estáticas o buscando gresca. Me inclino más por lo primero, por un estado de mosca jurásica envuelta en ámbar. Me temí lo peor, que el día del juicio molar también había llegado también para mí, pero me he librado de momento. Me libraré de ese Nagasaki bucal, como me insinuó la dentista, pero no me libro de admitir que no soy tan evolucionado como creía.

Comentarios

  1. Los dientes y sobre todo las muelas siempre me han parecido una parte siniestra de la anatomía humana. Hueso brotando de entre la carne. Es raro.

    Y luego están las raíces, tan grandes y agresivas. Si finalmente te las sacan, hazte un collar tribal con ellas o me las pasas para que me haga unos pendientes. Ya se lo dije a Pepa Mizin, que está pasando por el mismo problema, por cierto, así que le gustará leer esto. Vamos a poner de moda los bibelots y abalorios de hueso humano. Esto sí que es retro y no las boinas de tafetán.

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  2. A mi me quisieron hacer un cuádruple Nagasaki bucal, pero me negué, y tras arduas negociaciones "sólo" fue doble. Amagadas en las entrañas de mis encías, nunca habían visto la luz del Sol, pero a base de bisturí y fuerza bruta salieron a la luz, hechas trozos. Aborto dental.

    Las otras dos, menos tímidas, saludan airosas desde mis encías superiores, a la comida que viaja al estómago. Su falta de timidez y ganas de vida las libró de la matanza, pero de vez en cuando pegan algún codazo a la muela de al lado, y como vayan a más las mandaré ejecutar. Avisadas estáis.

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  3. yo estoy evolucionado en todo menos en la mente, la inteligencia, las neuronas y esas cosas, así que no tendré descendencia, porque me parece que la rama de la evolución no va por aquí... no pasa por mí... lo descubri hace tiempo y ahora lo tengo asumido,

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  4. Gran pared de Molusco al pase de Náufrago.
    Os explico la carne, saliva y esmalte que hay dentro de mi boca también. Yo he ido al dentista una vez, como tan rápido que los dientes los tengo medio en paro (toma evolución cromagnonesca). Las juiciales me salieron como las tetas de Yola Berrocal, unas mirando para Cuenca y las otras para Pedroñeras, muelas bizcas. Quisieron arrebatarme las 4 al alimón, pero yo defendí mi patrimonio vestigial errante, y aquí siguen

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  5. Pues me alegro por tí, querido náugrafo. Te ahorras los dolores del alumbramiento molar. La pena es que tus lectores nos quedamos sin el sabroso post sobre el mundo de los dentistas de Vallecas.
    Un abrazo

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  6. Jajajaaja. Hostia, a mí también me están saliendo. Yo sabía que esto ocurriría, porque en mi casa todos tenemos la cara un poco simiesca y estaba claro que estas muelas prehistóricas iban a a hacer su aparición triunfal tarde o temprano. Y sí, tengo clarísimo que voy a seguir el consejo de Violetera y me voy a hacer un colgante con ellas.
    El día del juicio molar pagaremos por todos nuestros pecados.

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