El argentino asentimental

Hay mucha gente que tiene una vida, que tuvo una vida, y que ahora la reposan como una gran resaca que hay que digerir. Vivieron de jóvenes, en los años que en había que ejercer de jóvenes, esto es, profesionales de la amistad, del riesgo, del consumo de drogas, del nomadismo, profesionales del desprecio a la comodidad, a la propiedad, a la posesión, al jersey de Prada, a los pañales con cacota. Vivieron hasta cansarse de ese oficio de vivir y hoy regentan comercios pequeñoburgueses con el buen sabor de boca de haber cumplido. Como el argentino que conocí hace un par de días.

Hay otros, en cambio, que organizan con más desorden ese ejercicio constante del acto de vivir en arreglo a una cierta autenticidad y goce y lo van distribuyendo a lo largo de sus longas biografías. Otros, simplemente, se olvidaron de esa posibilidad de vida que ofrecía la vida.

Este tipo, de nacionalidad alemana, nacido y criado en Argentina, residente desde hace treinta años en España, era uno de esos, de los primeros. "Sí, yo tengo nostalgia de París, de aquellos años, del jipismo... pero no de Argentina".

Entre los juguetitos de hojalata, carruseles venecianos y recortables años 20 de su juguetería delicatessen, me confesó que más de una vez tenía que fingir sus nostalgias, para no parecer un psicópata sin empatía ante sus compatriotas. "Oh, sí, sí, extraño mucho la tierra, el mate, el dulce de leche...", me dijo que les decía. "Para ti, entonces, no hay Volver de ningún tipo", dije, consciente de que caía en el tópico.

Me admiró aquella capacidad suya para no empalagar al personal con sus recuerdos de ninguna añorada ni preciada Argentina. "Los recuerdos son las gentes, las vivencias, no los lugares". Parecía como si se sintiera culpable, frío, sin corazón. Le aplaudí su falta de nostalgia, le dije que hacía bien, pero al abandonar aquel establecimiento con muñecos de trapo antiguos y avionetas redondeadas, sentí que me liberaba de una nube de melancolía que amenazaba lluvia.

Comentarios

  1. Contenedor amarillo24 de enero de 2009, 23:53

    "Generación va, y generación viene: mas la tierra siempre permanece. Y sale el sol, y pónese el sol, y con deseo vuelve a su lugar donde torna a nacer. El viento tira hacia el mediodía, y rodea al norte; va girando de continuo, y a sus giros torna el viento de nuevo. Los ríos todos van a la mar, y la mar no se hinche; al lugar de donde los ríos vinieron, allí tornan para correr de nuevo".

    -Eclesiastes 1-

    He mangado Fiesta de casa de mis padres para que se lo lea mi novia y lo he vuelto a ojear. Con esta cita que he puesto comienza el libro, que no tiene que ver mucho con el argentino que te vendía juguetes aunque hoy para mi sí. He estado entretenido pensando en esas cosas de por qué la vida, si los recuerdos se esfuman con uno cuando mueres y ya no puedes añorarlos. El germano-argentino no tiene esos problemas.

    Y todo esto mientras veía empatar a Osasuna.
    Me piro a tomar una cerveza.

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  2. Todo gira, todo pasa, es así nuestro vivir... (de unos versos quijotescos que cantaba el barbero pamplonés Miguel Ángel Arbea).

    La mejor manera de que tus recuerdos te sobrevivan es ponerlos negro sobre blanco. Como aquel 'Je me souviens' de Perec. 1-1.

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  3. yo no tendré nostalgia cuando sea viejecito,

    porque a mí, los recuerdos, se me olvidan,

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  4. "Los recuerdos son las gentes, las vivencias, no los lugares". Eso es nostalgia sensata, bien macerada, bien sufrida y madura, como todos los tópicos cuando son redescubiertos, pero nostalgia al fin y al cabo.

    Espero haber sido cursi, porque era mi intención.

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  5. yo de mayor me cagaré en el pasado,

    es la mejor forma de sobrevivir,

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  6. y tendré nostalgia, sí, a pesar de todo,

    añoraré no haberme cagado lo suficiente en el pasado,

    cursis,

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  7. Yo el pasado lo guardo en cajas (bueno, no yo exactamente) y sigo caminando.

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  8. ¿qué haces con las cajas?

    ¿dónde las guardas?

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  9. ¿aquí en el blog del fráunago las guardas?

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  10. cuidaréme de no preguntarte nunca más

    a dormir voyme

    el enfadao,

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  11. Su tienda, según la describes, parece uno de esos pequeños comercios de San Telmo donde se vende memoria a cambio de subsistencia. Para no sentir nostalgia de su Argentina, no está mal... Una pregunta: ¿el tipo es bonaerense? La melancolía es muy porteña. A ver si es que es de Tucumán, y eso explica todo...

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  12. Sí, creo que me dijo que era bonaerense. salu2

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