Al lector de Alpedrete

Todos miramos nuestro nombre en Google. Como nos miramos al espejo. Verse en Google es reflejarse en el espejo del éxito. Un tipo de éxito, vaya, alguna forma de éxito, un éxito que no se traduce en nada, pero, que coño, a todo el mundo le gusta tener varias entradas con su nombre.

Hay un tío con un nombre parecido al mío, Luis Eduardo Laporte, que me roba cuota de pantalla. Es un desaparecido de la dictadura argetina, pero para ser un missing, a mí se me aparece mucho, robándome protagonismo. Este post va también para él y lo siento, lector de Alpedrete, porque te va a quitar un poco de protagonismo a ti también. Me parece, fuera de coñas, un bonito homenaje a los desaparecidos. Que al menos aparezcan en Google. Google con la memoria histórica.

A Rafael Reig le pasa algo parecido. Dice que le sale siempre un tío homónimo de un sindicato de enfermeros y que aparece casi más que él. Debe de ser frustrante tener un nombre impersonal, tipo Diego López (y este post se parece demasiado al de Sir Alsen Bert) y buscarse afanosamente en Google. Médicos, futbolistas, periodistas deportivos, pintores arrealistas, ahí te puede salir de todo. El mundo en un nombre. Diegolopez.

Pero no nos alejemos de Alpedrete. Y retomo la idea inicial de buscar tu nombre en Google, para fundirla con la idea que dice que todo el que tiene un blog acaba por mirar las jodías visitas. Y desenmascara a sus lectores, no todos, pero sí alguno. Ciertos hábitos de lectura, algunos compulsivos. Y ciertos lugares de origen: Pamplona, Almería, Madrid, Barcelona, Valencia... Y Alpedrete.

Ese lector alpedreteño que ahora me lees, oh, manifiéstate. O no. Me gusta que sigas ahí, en tu anonimato roto tan solo por una toponimia tan ajena para mí como Salvador de Bahía. (Inciso: Bombay es una palabra portuguesa: significa "buena bahía", bon bahia, Bombay. Aunque ahora la llaman Mumbai.)

Me gusta entrar y comprobar cada día que perdí muchos lectores con mis mudanzas eleztrónicas, y que cuatro años de constancia bloguera no sirven para mucho, tengo el maillot a la regularidad. A mí la inmensa minoría, y si es de Alpedrete, caga y vete, mejor.

Foto aérea de Alpedrete: en algún punto de esa ortofoto vivirá el misterioso y fiel lector.

Comentarios

  1. Cuánto mal hacen los Feedjit, Google Analytics y demás familia estudiosa de estadísticas y lugares de origen.
    A mí me pasa algo parecido, querido otroyo. Resulta que con el Feedjit que tengo puesto en mi fabuloso blog he descubierto que todas las noches, poco antes de que den las doce, me visita un ser anónimo que procede de Heidelberg, Alemania. Y, entonces, yo me pregunto ¿Para qué coño entras si no vas a entender lo que escribo? Para favorecer al ser alemán, ario y ensalchichado, que entendiera mi blog, coloqué un traductor de Google.
    Desde entonces no ha vuelto a entrar.

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  2. Yo soy de las compulsivas. Me paso el día conectada y no hago más que mirar blogs y linkar en los enlaces de otros blogs y volver al blog anterior y volver a linkar en los enlaces de otros blogs y...

    Una pena que que te roben protagonismo en Google. Laporte es para mí un apellido raro, pero claro, quién sabe si no lo es tanto en otras partes y aparecen muchos Laportes por ahí desperdigaos. Yo con el mío no tengo problema de confusión, la verdá sea dicha.

    A veces, cuando me gusta un tío y quiero averiguar algo sobre su vida, lo busco en google. Desgraciadamente, como son todos un poco Diego López, pues no encuentro nada relevante. Viva la singularidad onomástica, porque nos hace la vida más fácil a los cotillas.

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  3. En aquel fugaz foro llamado 'El sofá de la abuela' podía hacer seguimiento de todo el que entraba y había una IP americana que me traía mosca. al final, no sé como, deduje que era la dirección del servidor. Quizás el señor de alpedrete no sea más que una super-computadora.

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  4. JAJAJAJAJAJAJAJA, ¡¡¡A MÍ TAMBIÉN ME VISITA EL DE ALPEDRETE!!!, algo así como una media de 40 veces al día (aunque hay algún/a pamplonica por ahí que no se queda corto tampoco en mi ranking de lectores adizzztos). De hecho iba a comentártelo hoy. Este es, sin duda, mi lector más fiel. Y lo compartimos, joer. O igual es que hay un alpedreteño dentro de todos los blogs.

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  5. Contenedor amarillo31 de enero de 2009, 22:58

    Yo, a veces, me llevo el portatil al baño y lo pongo encima del bidet. ¿Eso el ojo del gran hermano aún no lo ve, no?

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  6. No. ¿Qué haces aún usando bidé? Eso es más antiguo y extinguible que las muelas del juicio!!

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  7. Contenedor amarillo31 de enero de 2009, 23:26

    Es que está frente a la taza (llamada inodoro) y es perfecto para dejar el portatil. La imagen perfecta de la expresión "evacuar consultas".

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  8. Coño, nunca me he buscado en Google. No soy real y me acojonaría encontrar mi identidad real ahí. No, no lo voy a hacer.
    Sigo como irreal. Es más divertido.

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  9. El lector de Alpedrete estará incomunicado en estos momentos.

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  10. Me he buscado y no aparezco. Sí una señora homónima muy elegante que es decoradora de interiores.

    Mi hermano me dijo que según un estudio, las personas con nombres y apellidos raros o extranjeros triunfan más y obtienen mejores puestos en las empresas ¿Acaso no podría llegar a ser Director General alguien llamado Antonio García?

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