Adhesiones peligrosas

Me han enviado ya tres veces ese mail cargado de fotos en que se compara el nazismo con las últimas fechorías de los israelitas en su ataque a Gaza. Las tres veces las vi, sin olvidar que las diferencias son abismales, y que la simplificación tiene algo de burda. Aunque como toque de atención, de ojito pavos, creo que no está de más. Hoy la he vuelto a ver, y me ha impresionado sobre todo ésta que subo: el miedo y la indignidad representado en high fidelity.

Esta semana he quedado para comer con uno de esos ex compañeros que no han ocultado, en un ejercicio de arriesgada coherencia, su adhesión a la causa israelí. Estaban antes con Israel, pues ahora más, que es cuando más lo necesitan, parece ser su razonamiento. Seguro que el tema sabre sobre la mesa y me tendré que enfrentar a los alambicados razonamientos de quienes no tienen reparo en acudir a una mani en defensa a ultranza de Israel, con la que está cayendo.

Tratará de convencerme, me argumentará incluso con brillantez sus posiciones, y yo hasta termine callando, consciente también del callejón sin salida temático. Seguramente me vendrá la mente del chaval éste a la cabeza y pensaré en lo peligroso de ciertas adhesiones, de ciertas coherencias, de apoyar estrategias del terror, por muy en defensa propia que me digan que fue.

Comentarios

  1. Así es la historia. Los parches acaban cediendo. El mejunje culturo-religioso-racial que se llamó cuestión de oriente acabó como acabó: en Yugoslavia y con su triste final. La suma de la desvertebración del imperio otomano, más el sionismo, más el holocausto judío se parcheó en el 48 con el estado de Israel. Y el parche lleva tiempo cediendo.

    No obstante, me sigue sorprendiendo tanto la pasividad occidental (entiéndase que hablo de los gobiernos) ante los desmanes israelís como el desinterés del mundo árabe por sus hermanos de fe palestinos.

    Será, como dice un amigo, que los palestinos son a sus vecinos árabes lo que los gitanos rumanos a los europeos...

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  2. Joder, qué foto. Yo me pongo de mala hostia viendo este tipo de fotos. A mí me da igual quién represente a quién.

    De verdad, de qué mala hostia me pongo.

    Y es que soy muy sensible, y es que he llegado a tener pesadillas con estas putas fotos, joder.

    Para qué habré entrado hoy a leerte, joder, NáuGrafo.

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  3. Petit, lo del tema árabe aún sigo sin entenderlo. Contenedor amarillo mandó una explicación en el blog anterior pero no pude leerla.

    Blumm, joer, perdona.

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