24.7.16

Canales

En el metro de Callao vi a una chica en silla de ruedas vacilando ante la puerta de plástico transparente que hay que atravesar para salir y le ofrecí mi ayuda. No era una ayuda de esas paternalistas o prescindibles, sino una ayuda real y necesaria, porque no llegaba para introducir el abono transporte y abrir la dichosa portezuela. Realicé la donación de ayuda de un modo ágil, entre aséptico y humano. Sin ese exceso de amabilidad del que imagino las personas con alguna discapacidad están hartas. Me sentí bien. Como cuando uno hace al amor, se ríe, lee una cita que le hace pensar o disfruta una exposición de fotografía con su novia. Luego me sentí peor al comprobar cuán pocas veces alguien reclama mi ayuda, nuestra ayuda, un día cualquiera. ¿A dónde va todo esa generosidad no canalizada?

22.7.16

Adenda sensacional

No todos son magdalenas de Proust (en mi caso, Cacaolats, mañana me compraré uno, sin falta), ni aquellos caramelos de anís que nos daba el cojitranco pero entrañable tío Antonio, ni esos helados de mantecado, palabra extraña dónde las haya, quizá para decir vainilla de un modo más costumbrista o a saber. No, amigos, también hay sensaciones nuevas que vamos incorporando incluso a ya nuestra casi  mediana edad y que en el futuro, la edad provecta, también recordaremos como algo propio de una época, de unos años. En este caso, el olor a pies de este verano y el anterior de adoptar un nuevo calzado estival, a todas luces mal gestionado en lo tocante a transpiración podal.

15.7.16

Posesión compartida

Leo un post que habla de un aspecto de la paternidad. El autor dice «nuestra hija» en lugar de «mi hija», cuando la tendencia natural quizá sea hacia lo segundo y lo primero quizá una corrección política, una tendencia inclusivista del lenguaje que recuerda siempre a la madre, a la esposa, una tendencia amorosa, que nos hace mejores personas, en pequeñitísima proporción, pero mejores personas, ya que nos proyectamos en el otro, lo llevamos con nosotros, con el mero hecho de trocar de pronombre posesivo ya estamos regalando un pequeño homenaje. Pero se me hace raro pensar en el autor, o en cualquier otro padre, en ausencia de su mujer, diciendo «ayer nuestra hija dijo su primera palabra». Lo cual, por otra parte, no es nada grave. 

PS: Veo a otro autor posar con su hija. Dice mucho «mi hija» y me sabe raro. Además, se fotografía con ella para mostrar esa ternura viril del padre feliz. La pobre niña no tiene la culpa. Añade, además, unas sentidas palabras contra la barbarie dogmática religiosa y coloca una cita de un poeta pacifista. Repite lo de «mi hija». Despierta mi lado hater. Los hijos no deberían tener pronombres posesivos y, menos aún, únicos. El padre quizá sea el menos dueño de esa inocente criatura. 

11.7.16

La vida como recorrido del encierro

Nunca lo había pensado, creo, hasta ahora. Pero el éxito de los encierros de Pamplona se explican por detalles como ese. Los más de ochocientos metros del punto A (corrales de Santo Domingo) hasta el punto B (toriles de la Monumental) pueden ser una analogía del relato de la vida. A mis 37 recién cumplidos, me situaría en el punto crucial de la entrada en la Estafeta, tras el golpetazo contra la que fuera tienda de la familia Guerendiain. Sí, con o sin antideslizante, supongo que también he acusado el golpe de entrar en la parte seria de la vida, esa arteria recta y levemente ascendente que es la hora de la verdad. La vida era esto, una Estafeta llena de obstáculos, brazos, piernas, astas amenazantes pero por fin tu carril. Y comprobar cómo poco a poco se acerca la curva de Telefónica, el callejón y el fin que llega en los toriles, ese fundido a negro del que no sabemos nada. Al día siguiente, eso sí, the sun also rises.

9.7.16

Vivir mil años

Creo que sería capaz de vivir mil años; esa sería la dosis más adecuada para hacer todas las cosas que me gustaría hacer. Para despuntar en todas las artes, bucear en todos saberes, sentir cada época como si la hubiera vivido, conocer a todos los autores, a todos los cineastas, a todos los pintores, los diferentes tipos de árboles y los distintos sonidos de los pájaros. Así viviría tranquilo, con toda la vida, sí, por delante. Probaría todas las recetas y conocería todos los países del mundo y el sabor de sus especias, pero sólo te querría a ti.


Instagram

Archivo del blog

Google+

Sígueme en FB

Sigue mis entradas por email

Naugrafianos

Colabora con este blog

HABANA 2009

HABANA 2009
YA A LA VENTA

Secciones

el origen de todo esto, disponible aquí.

HAZTE ESCRITOR

Lista de blogs