28.12.09

Domingo navideño y alguna iglesia

Había pensado en escribir sobre los domingos navideños, que son el paradigma de la calma. Tiempo detenido y todo eso. Recuerdo varios domingos navideños de la infancia, de ir con madre y tías de cafeterías, el chocolate de Delicias, y luego echar una peseta a un niño Jesús de la iglesia de los Carmelitas, c/Descalzos. No había en aquella excursión ningún pío gesto, tampoco ninguna secreta intención de apostolado en mi tía Té y menos en mi madre, sino la coñita de ver cómo el querubín daba las gracias a cada peseta, con una flexión de la cabeza. Había algo entre milagroso y cómico en todo aquello, y por una escasa pela, oiga.

No hablaré de esos domingos, o lo haré, precisamente, hablando de este domingo, uno de finales de 2009. El de hoy ha tenido paseo, con Molusco, porque pasear es lo mejor que se puede hacer en estos días blandos de Nöel.
En una iniciativa un tanto bizarra, nos hemos plantado en la trasera de Cristo Rey, con intención de ver los míticos belenes de la asociación de belenistas. Había un colón de escándalo, parecido al que había a la entrada del Ayuntamiento, ante el reclamo del belén municipal. Los belenes tiran, esta visto. Por supuesto, hemos pasado de largo.

Resumiré el paseo, por abreviar, y diré que hemos acabado en la iglesia del niño de la pela (no sin antes descubrir la sorprendente ermita de la calle del Mercado, cuyo nombre no recuerdo, que nos ha dejado boquiabiertos por su gran tamaño. Oculta entre casitas, una enorme bóveda se despliega dentro, para flipe del turista de su propia ciudad. Imprimía fuerza al asunto un monje con hábitos blancos, como rezando en silencio, místico total).

Ya en la iglesia de la calle Descalzos hemos notado bastante movimiento. Señoronas recitando pasajes de la Biblia y rezos varios a todo correr. "Misterio de tal tal tal". Nos ha parecido una iglesia como muy en forma, mantenida por esos viejicos del norte que con su desaparición agostarán también el pulso eclesiástico, digo yo así a ojo. Con tanto trajín de rezos y letanías, hemos optado por no buscar al niño de la pela, que probablemente no exista ya.

Hemos fisgado por unas dependencias perfectamente preparadas para el acto confesionil. Una gran cabina de madera oscura, como una elegante barraca de la expiación, ofrecía dos opciones: Con Rejilla o Cara a Cara. He pensado que pagaría por meterme ahí, a escondidas, a escuchar los pecados de estas asuncionesgoñis de la vida. El pecado, concepto que se me difumina. El pecado. Si me pusieran delante de un cura, en ese trance, no sabría qué decir. Mi pecado es no tener conciencia de tenerlo, o algo así.

También nos ha hecho gracia, en este turismo parroquial nuestro, una regleta metálica con timbrecitos y los nombres de los confesores. Padre Pascal, Padre Marino... ¿El Padre Marino de San Cernin? Quizá. En cualquier caso, esos timbres para la redención me han parecido muy divertidos. Como un Ticket to heaven, pero hacia el perdón. Ring al perdón, digamos.

A la salida, por sentir algo, he sentido una cierta envidia sana por estas gentes de cosmología tan precisa con un culturón de siglos y una hoja de ruta tan marcada. A Molusco, más pegado al terreno, la escena le ha parecido lindante con el fanatismo, un fanatismo suave, pero vamos. ¿Cómo se puede creer tanto en algo?, creo que ha dicho.

No ha estado mal, el domingo.

23.12.09

Acqua alta



Un hombre muestra un pez que ha atrapado con sus propias manos en la plaza de San Marcos, Venecia, que este año también sufre su húmedo síndrome de 'acqua alta'.

Visto en La Vanguardia.

PD: Veo que me repito más que las canciones de Kiss Fm. Hace un año y pico escribía sobre lo mismo. Este blog es un eterno retorno, un eterno bucle, una cosa centrípeta, eriziana, total. Eso sí, las fotos de entonces, chulísimas.

22.12.09

Palabras de Sam Savage

Me reenvían desde la editorial (Seix Barral) las palabras de Sam Savage a propósito de la repepción del I Premio náuGrafo de Literatura, (probablemente) el único premio no amañado y que se ajusta a sus bases, a sus valores, del panorama literario actual. Comparto con vosotros las palabras del bueno de Sam, a quien mando desde aquí un caluroso abrazo y mi agradecimiento:

Dear Eduardo,
 
Thank you for your kind words and your generous review of my book. 
I am honored to be the first recipient of your award.
Please send it to me in care of xxxx xxxxxx at Seix Barral.
 
Best wishes,
 
Sam Savage

Modas y décadas

Cuando uno ve una peli de tipo biopic (perdón por el palabro) como Toro salvaje, se da cuenta de lo efímero de modas y décadas. La vida es eso, ir dejando atrás modas y décadas. Pienso ahora en Luis Buñuel o en Picasso. Vivieron los felices años veinte, como Hemingway, bailaron el fox trot y el charlestón, pero luego superaron, se sumergieron en otras modas, en otras décadas. Tendemos a pensar que hubo gente, no sé, instalada de por vida en los años sesenta, como Kennedy, o en los setenta, como Frank Zappa, o en los ochenta, como Margaret Thatcher, o en los noventa, como... ¿Pete Sampras? o en los dosmil (vamos a llamar los dosmil a esta década que, en términos digitales no así de los otros, termina) como Britney Spears (no se me ocurre otra a estas horas de la mañana...).

Quienes no llevamos más de tres décadas a nuestras espaldas quizá no sepamos eso, que pasaremos por muchos estadíos cronológicos, con sus avalorios estéticos correspondientes, con su modulación en los valores, con su tal.
A mí, me ha dado por jugar a sentir décadas anteriores a mi existencia. Décadas y modas que estaban antes de que yo naciera y en mis lugares más próximos. Es un ejercicio extraño, como de espeleología meta-autobiográfica, pero tiene su gracia. Pensemos, por ejemplo, en los setenta, en un evento concreto.... Sí, los Encuentros de Pamplona de 1972, lo han adivinado. Acumulemos información, hablemos con sus actores, veamos fotografías, exposiciones, documentos, leamos las noticias de entonces... Reunamos materiales parecidos a los que usamos hoy para entender el día en que vivimos... Conoceremos entonces nuestro pasado casi mejor que nuestro presente, pues con del pasado hay siempre más informacíón y perspectiva.

Dice mi tio Ivlivs que el retrovisor sólo hay que usarlo para adelantar. Bueno, está claro que no se puede vivir con el retrovisor puesto, pero también que jugar a historiador de andar por casa, a historiador de juguete que de pronto siente que ha vivido décadas, modas, en las que ni siquiera él mismo era un proyecto, una mera idea, es estimulante. Claro que a fuerza de acumular épocas en las que no se ha vivido, podemos convertirnos en una extraña raza de viejos treintañeros.




Foto cedida por el MNCARS

20.12.09

Luc Ferrari y el silencio cagiano

De Luc Ferrari (1929-2005), uno o dos días antes de los Encuentros 72, fue la idea, en el restaurante Las Pocholas del paseo Sarasate de Pamplona, junto con los Huarte, de Pablo, Alexanco, John Cage y otros, de colocar los espectadores de espectadores del Equipo Crónica en su concierto, y no en los bancos del citado paseo y de la plaza del Castillo. "A los Crónica la idea les pareció cojonuda", recuerda José Luis Alexanco.

Mil espectadores en aquel frontón, un martes 27 de junio, y cien espectadores de espectadores. A uno por cada diez. Luego volarían por los aires y tendrían un destino funesto, más o menos el deseado por el Equipo Crónica. Pero a punto estuvo de detenerse el sarao, todo el sarao, en ese hermoso y fascinante momento de los muñecos al estamparse contra el duro suelo del Labrit. "¿Paramos esto, o qué!?". "No, no, es normal, no pasa nada".

Y mientras, sonaba una música como esta que adjunto, de Luc Ferrari (la actuación real fue Allô, ici la terre). Disfrutad de ella, y ya me diréis. En una experiencia de posteo vanguardiasta, cagiana, sin precedentes, voy a subir una música sin escucharla. Mis altavoces fueron felizmente prestados y a mí me llega una extraña sordera tecnológica. Interesante.



A la lectora del mes

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Me ha parecido muy bonita la página web de Luc.

17.12.09

Noticia de un secuestro (de hace 37 años)

El jueves me reuní con José Luis Alexanco, uno de los organizadores de Encuentros de Pamplona 1972 (junto con el compositor Luis de Pablo). Fue emocionante para mí conocer a esa parte tan responsable de aquella suerte de woodstock del arte que sucedió en mi ciudad natal y de la que no tuve noticia alguna hasta este 2009. Reunirme con él, en aquel bar de barrio algo anodino del norte de Madrid, fue como viajar, en parte, al pasado, fue como vivir, de soslayo, aquellos Encuentros. A veces, a ratos, el ejercicio del Periodismo le convierte a uno en un ser privilegiado.

Hablamos de muchas cosas, durante cincuenta minutos. Me gustó escuchar su versión de las cosas, templada, ni melancólica, ni ostentosa, ni criticona. Ni falsamente humilde, ni grandilocuente. Me gustó escuchar cómo, según él, la pamplonidad acogió de buen grado aquel inesperado y descomunal tinglado. Hubo desaprensivos, como aquel que rajó la carpa hinchable de De Prada Poole (una vez hubieron cumplido su función), hubo quien no entendió la cosa y quiso malmeter pero, en general, según Alexanco, el público siguió con interés aquella insólita e inusitada programación. Todo aquel arte conceptual de entonces era un arte conceptual en bruto, en vena, a palo seco. Y allí estuvieron: espectadores de excepción de aquel capítulo sobresaliente de la historia cultural reciente. Excepcionales espectadores de espectadores de espectadores.

Por supuesto que habría palurdismo y risotada, uhh, dicen lo que estuvieron, pero permítanme que me quede con la versión amable de las cosas.

Con algún matiz, se podría decir que los Encuentros fueron un éxito. De hecho, los mecenas Huarte, esa familia yo diría que ejemplar en su relación con el arte, les propusieron repetir los Encuentros en 1974, a modo de bienal. Y eso, después de haber invertido lo que invirtieron, un presupuesto que se multiplicó por cuatro de su estimación original. Y eran muchos millones para la época. De Pablo y Alexanco se pusieron a trabajar ya en la siguiente edición de los Encuentros, pero llego ETA y jodió la marrana. Otras consecuencias del terrorismo, no menos graves, como el asesinato de las ganas de hacer cosas, de implicarse. A principios del 73 secuestraron a uno de los Huarte, Felipe. Pidieron nada menos que 50 millones del hala. Ignoro los detalles de aquel secuestro, pero lo cierto es que a los Huarte se les quitaron las ganas de organizar más nada, y se entiende perfectamente. ETA porcularizando como sería ya tradición desde entonces y sumiendo a la gente del norte en esa discreción obligada, en ese vivir de tapadillo y con la boca pequeña, en esa actitud en que llamar la atención, alzar la voz, hacer algo, es visto casi como una provocación.

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Me envía Passy un muy completo artículo sobre los Encuentros:
Enlace al artículo.

Grupo en Facebook sobre Encuentros 72.


16.12.09

Fallo del I Premio náuGrafo de Literatura

El jurado de este blog ha decidido por unanimidad (como no podía ser de otra forma) conceder el I Premio náuGrafo de Literatura, por la calidad literaria de su obra, el desparpajo, la audacia creadora, el completo y descarado desmarque de modas y tendencias y la bonhomía que rezuman sus páginas a:

Sam Savage por El lamento del perezoso (Seix-Barral, 2009)



Enhorabuena, Sam. Pronto recibirás la prometida dotación*.

*Va en serio, como que llamo náuGrafo, que el bueno de Sam recibirá su premio. Esperamos ampliar la dotación en sucesivas ediciones, con el apoyo, quien sabe, de las instituciones culturales que quieran participar en uno de los pocos premios no amañados del panorama literario que valoran la literatura y unas ciertas cualidades humanas.